domingo, 10 de febrero de 2013

La Transición Del Pinchadiscos Al DJ

Curioso articulo del año 80 que explica el fenómeno del dj en aquellos tiempos, aunque pueda parecer un poco arcaico muchas cosas parecen ser bastante parecidas a lo que hay hoy en día, aunque nadie imaginaria la popularidad que alcanzaría esto de los dj's, parece un reflejo de la sociedad en la que como te presenten un producto y el que hace la ceremonia de presentación es mas importante que el producto, de ahí todas esas nuevas profesiones que su labor es vendernos o engañarnos con trucos algo que muchas veces debería ser invendible.

Se celebra por todo lo alto la gran final del III Gran Concurso Nacional de disc-jockeys de la cadena SER y las computadoras arrojan una audiencia aproximada de seis millones de jóvenes seguidores de esa especie de underground de mediodía llamado El Gran Musical, instalado este domingo otoñal en la discoteca Consulado de Madrid. Irrumpe Pepe Cañaveras como un ciclón caribeño y el público corea con disciplina griega las excelencias de las calculadoras de bolsillo Texas Instrument, las cosméticas adolescentes de Margaret Astor, los roncos tragos de Málaga Virgen, la banda sonora de El Imperio Contraataca, el sonido duro de Police o el verso blando de José Luis Perales.
Corean lo que les echen, los muchachos de El Gran Musical; sin preocuparse demasiado por el viejo y sagrado principio de no contradicción, tal y como siempre lo interpretamos y respetamos; que para ellos lo importante no es que el rock de los Ramones chirríe si se le sitúa al lado del melo de Camilo Sesto, ni siquiera sienten inquietud por aclamar con idéntica algarabía de fans –algarabía a la americana, con silbidos y toda la pesca- el Hey! De Julio Iglesias o el Yeah! De Paul McCartney; lo importante en este negocio es el vedetariado del disc-jockey: esa prosódica conjunción copulativa que surge entre disc o y disco para unir lo que el gusto y el mercado habían separado con finalidad estrictamente mercantil. El disc-jockey como pegamoide de esos fragmentos audiovisuales que la industria siembra con astucia en los surcos plásticos y en las ondas hertzianas; articulador mal temperado de esa multitud de signos de la modernidad que andan desparramados por el hipermercado social en aparente régimen de contradicción. Pues lo esencial en estos momentos, y no sólo en el microcosmos del microsurco, es que el disc-jockey ha eclipsado la noción de autor: es el triunfo indiscutible de los intermediarios en la sociedad del espectáculo. El viejo héroe de la antigüedad, el tipo de las mil caras que provocaba las mil y una historias creativas, se ha convertido por arte de media en el recadero de los mensajes electrónicos. El nuevo protagonista ya no es el creador cultural sino el hombre puente, cuyo paradigma es el disc-jockey de las frecuencias moduladas y de las discotecas climatizadas. Pero no sólo el que pincha los discos asume la dulce tiranía del intermediario: ahí están las popularidades desmadradas del presentador de televisión, del relaciones públicas de la empresa, del anunciador de la mercancía, del diseñador del envase del producto, del editorialista, del reseñista, del columnista, del moderador de mesas redondas, del organizador cultural, de escribidor de discursos ajenos, de la nueva secretaria de Estado para la Información, del ser fascículos, del distribuidor literario, cinematográfico, pictórico o musical, de los infinitos profesionales de la divulgación y de la vulgarización nuestra de cada día.

El intermediario atravesado

Lo expresó modélicamente Flaubert: Existen en esta vida seres cuya misión fundamental consiste en servir de intermediarios entre una cosa y otra. Y recomendaba: “Se les atraviesa como se atraviesa un puente y se va más lejos.” La fórmula superadora –atravesadora- acaso resultante valida en los finales del siglo XIX y los principios de éste, cuando las nociones de autor y de creador, de producción y de revolución, ocupaban los primeros puestos en el ranking de la celebridad y el liderazgo en el hit parade de la sociabilidad; en las postrimerías del siglo XX, al cabo de la crisis sin retorno de la segunda revolución industrial, inmersos en la llamada era de la información, la máxima aspiración social consiste en llegar a ser puente, intermediario, héroe que no crea, que se limita a presentar y conjuntar creadores, copulador de antinomias, publicista y publicitario, sacerdote de signos sin paternidad conocida. Y es que el valor de la mercancía, en cualquiera de sus manifestaciones, no reside ya en el viejo acto creativo del producir –un objeto, un texto, una idea, una pincelada, un negocio, un sonido…- porque se ha trasladado irremediablemente al nuevo ejercicio del reproducir. La gran época histórica de los modos de producción ha sido liquidada por la edad instantánea de los modos de reproducción, y, lógicamente, la vedette del mercado ya no es el autor, sino el propagador: ese sujeto que se sitúa entre una cosa y otra, entre la creación y el consumo, y nos obliga a ver el panorama desde el puente. O sea, el disc-jockey.

“Yo quiero ser disc-jockey”

Seis millones de jóvenes, por ejemplo, sabiamente dirigidos por Pepe Cañaveras siguiendo con pasión –que para sí la quisiera la política- el duro enfrentamiento entre los representantes sonoros de las más variadas autonomías y preautonomías, insólitamente mezclados el 151, el 143 y restos del 144, en lucha por el alto privilegio de ser elegido disc-jockey de la cadena SER después de la dura barrera de las primarias. Allí están los finalistas de Barcelona, Toledo, Madrid, Córdoba y Santander disputando la oportunidad soñada de encaramarse al puente colgante de los cuarenta principales. Gritan, sudan, metaforizan, anglosajonizan con delirio estos aspirantes a nuevos héroes de la moda juvenil, buscando la diferencia y el éxito del lado de la fonética y de la retórica. Lo importante, naturalmente, es lograr que esas parrafadas interjectivas, imperativas, admirativas –que utilizan casi exclusivamente en adolescente segunda persona del singular- suenen a inglés americanizado, a español descastellanizado, a publicidad old Chap.
(Relajan las vocales e intentan desesperadamente diptongarlas: se esfuerzan con denuedo memorable por pronunciar rematadamente mal las dentales; exageran los espiratorios y articulan débilmente, cuando la ocasión discográfica o requiere, las sílabas inacentuadas para conseguir lo que en el Imperio de la señora Thatcher llaman vocal murmur; practican con impunidad envidiable el llamado acento de insistencia, poniendo énfasis en sílabas que hasta la fecha no gozaban de tal privilegio; y cuando cae en sus manos intermedias un nombre, un título, un topónimo abiertamente yanqui –asunto nada insólito en el menester- acontece el gran orgasmo fonético.)

El intermediario político

Admito que estoy hecho un lío tremendo. Escucho esta final disputada y superlativa de El Gran Musical mientras repaso la llamada prensa política y, ahora que lo medito, no sé en estos momentos que es más importante, si diputado en el Congreso o disc-jockey en la frecuencia modulada. Que nadie lea en este dilema surgido espontáneamente, sin alevosía, un menosprecio a las Cortes; que lea, en todo caso, una alabanza a la aldea electrónica en la figura de estos nuevos ídolos de masas que han logrado una penetración e instalación en los hábitos de la vida cotidiana jamás soñada por los políticos de escaño azul o rojo. No es una broma provocadora la comparación entre el disc-jockey y el diputado. Sobre todo, no lo es desde el punto de vista de la influencia social. El intermediario político, como se sabe, limita su actuación pública a la reforma de ciertos principios mercantiles, administrativos, territoriales, civiles, matrimoniales o penales con el objetivo nada heroico de adecuar los viejos códigos a lo que pasa en la calle; y en eso mismo estamos, por cierto, desde hace un lustro y en las postrimerías del siglo; luchando aún por lo que es evidente, enfangados en lo absolutamente obvio, demostrando la legalidad de la realidad a costa del divorcio, las autonomías, la ecología, el feminismo y otras leyes de la gravedad social. Pero el intermediario radiofónico hace algo más que vender plástico rayado y multinacional, como se le reprocha: nos propone el disc-jockey desde su curiosa jerga nuevos códigos de comportamiento social e individual, provoca modelos inéditos de actuación, intenta desesperadamente no dejarse atrapar por lo establecido, pues su único objetivo es la moda, por encima de las contradicciones y por debajo de las significaciones. El del escaño va por la vida muy por detrás de los acontecimientos afirmando o negando (por medio del botón eléctrico del Parlamento) las evidencias; el del micro corre sin rumbo fijo delante de los códigos y no puede permitirse, jamás, el lujo del descanso porque como dice Baudrillard, en la moda los significados se escabullen y los desfiladeros del significante no llevan a ninguna parte.
Ya digo, el diputado y el disc-jockey son figuras análogas porque ambos cumplen una función eminentemente intermediaria, medianera, conexiva y accesoria. Pero mientras el uno sirve de puente romano entre el pasado jurídico y el presente cotidiano, el ganador de este III Concurso Nacional de la SER, el muchacho de Santander, tendrá la obligación inexcusable de servir de juntura fonética entre la actualidad de hoy y la modernidad de pasado mañana. El político ha renunciado a la oratoria como instrumento de transformación e influencia social, pero el disc-jockey penetra diariamente en lo cotidiano a través de la prosodia y de la retórica, erigiéndose en brillante heredero del arte de la persuasión. Acaso me digan que la diferencia entre el uno y el otro es más profunda: el de las Cortes, a pesar de su mudez, maneja signos pesados –la política, la moral, la economía, la cultura…- y el de la cabina de la FM o de la discoteca sólo tiene tratos con los signos ligeros – los gestos, los vestidos, los sonidos, las jergas, el cuerpo-. Es cierto, pero no está demostrado que el material del diputado tenga en estos momentos un sentido social superior al que encarna el intermediario de las ondas hertzianas. Precisamente una de las muchas claves para entender lo que significan esos dos vocablos dominantes y explicalotodo llamados “crisis” y “desencanto” está en el desfase existente entre aquellos viejos valores –incluido el propio concepto de “valor”- surgidos de la primera revolución industrial, que siguen empeñados en aplicar dogmáticamente, como si desde entonces aquí nada hubiera pasado, y esta endiablada circulación de modas, signos, dicciones y contradicciones que es propia de la sociedad posindustrial y que ha subvertido el viejo precepto de masa y bastantes cosas más. No quiero decir que España, haya entrado, desde un punto de vista económico y sociológico, en el universo posindustrial; digo que gracias a los media, sobre todo, las masas juveniles están viviendo de hecho los efectos de una sociedad posindustrial y su escenario vital, en poco se distingue ya del americano, del inglés, del francés o del italiano. No hay desencanto político, hay desfase de los políticos, despiste de los sociólogos, desatino de los moralistas, desacierto de los viejos intermediarios, empeñados en medir la realidad con test cerrados y heredados de la época del cerealismo histórico o del III Plan de Desarrollo.

Las orgías fonéticas

No escucho yo sonidos desencantados por los mundos onomatopéyicos de las frecuencias moduladas, en estas orgías fonéticas que recorren las ondas nacionales de cabo a rabo y trituran las estúpidas fronteras interiores que nos están saliendo como acné juvenil. Y no entiendo yo porqué la elección del portavoz de UCD y el nombramiento de la señora nosecuantos como secretaria de Estado para la Información han de ser acontecimientos cotidianos más importantes que este III Concurso de los disc-jockeys; a fin de cuentas la misión de los portavoces del Congreso o de la informadora oficial de la Moncloa es idéntica a la que desempeñará este muchacho de Santander en su cabina insonorizada de los cuarenta principales: una voz entre disco y disco, entre sonido nacional y multinacional. Lo intolerable en esta nueva era cultural, eclipsado el autor y disfrazado de juerga el arcano principio de producción, es que el disco suene a rayado, que la reproducción no sea perfecta, y en esto no queda más remedio que constatar la franca superioridad del disc-jockey sobre el diputado, con o sin voz.
Ahí está el detalle: el apasionamiento por la vida política nacional se centra en la elección del señor Herrero de Miñón y en el nombramiento de la flamante secretaria de Estado para el asunto; y los concursos que fascinan a las masas en edad militar ya no son los que enfrentan a cantantes o a músicos, como ocurría en mi juventud, sino a disc-jockeys o a danzantes. Hay que estar muy ciegos para no ver en estas metáforas de nuestro tiempo un signo revelador de lo que está ocurriendo y no sólo en estas esferas pesadas o ligeras, de lo real. El fascinante universo de la reproducción garantiza el fulminante éxito del intermediario, y si repasamos sin prejuicios la lista de fans de la industria cultural –donde, teóricamente al menos, la noción de autor debería estar más firme- observaremos que también allí son los disc-jockeys o los portavoces los que llevan la voz cantante: liderazgos literarios de periodistas, de columnistas, de divulgadores, de gentes que practican ante todo las relaciones públicas en la república de las letras y las artes; locutores del texto.

Matices

Pero también hay matices. No es lo mismo el verbo veloz de Pepe Cañaveras que la acartonada agresividad fonética de Nacho de Aplauso. Como tampoco la jerga del llamado Fradejas, el tipo que surge entre baile y baile en el mismo programa abominable, tiene mucho que ver con los refinamientos retóricos de cualquier disc-jockey periférico con ambiciones de triunfo. En este asunto, como en tantos otros, nuestra televisión sigue anclada en la era del almirante volador. Basta conectar el domingo El Gran Musical, y comparar lo que allí se habla y se grita con un programa de TV que se emite a esa misma hora, precisamente titulado Gente Joven. Mientras los chicos de la radio han asumido con todas las de la ley –ley de la reproducción- el vedetariado del disc-jockey (hasta el extremo de que el programa radiofónico se limita a ser un recitado de spots que hablan de ciertos productos, pero, sobre todo, que cantan las excelencias del propio espacio musical, anunciando de manera vibrante lo que harán el próximo domingo, y así hasta el infinito eleático y parrandero); digo que mientras los de El Gran Musical se desmelenan los de Gente Joven salen con moño; siguen ofreciendo productos sonoros afectados, con ecos de Sección Femenina, circunspectos, folklorismo de juegos florales, atroces señoritas que sueñan con alcanzar la gloria a base de gorgoritos zarzueleros. Esta es la diferencia brutal: en la radio organizar un concurso de disc-jockeys y en la televisión andan, el mismo día y a la misma hora, con concursos de cantantes melódicos. Se trata, en ambos casos, de dos “saltos a la fama”, para utilizar la terminología de aquellas competiciones de la época de la cartilla de Racionamiento; de dos ideas de lo que se entiende por fama en estos momentos y que ilustran paradigmáticamente la antinomia fundamental en la que estamos involucrados: el simulacro de la fama y la fama del simulacro.
El autor del artículo “Llega un disc-jockey libre y salvaje” es Juan Cueto, actualmente colaborador de El País y la cadena SER y autor de varios libros dedicados a la sociedad de la información como “La sociedad de consumo de masas”, “Mitologías de la modernidad” y “Pasión Catódica”.

miércoles, 6 de febrero de 2013

¿A Qué Suena Una Aurora Boreal? (Sinestesia Celestial: Escuchando Luces En El Cielo)

Este post por problemas con ciertos elementos importante que no puedo copiar aquí  lo dejare en blanco solamente con el link donde si se puede visionar y escuchar todo.

http://pijamasurf.com/2012/05/a-que-suena-una-aurora-boreal-sinestesia-celestial-escuchando-luces-en-el-cielo/




jueves, 24 de enero de 2013

Concierto Inaugural Presidencial En Washington Interumpido Por Antiguerra.


Esto es lo que pasa en "América" bajo Obomba cuando un músico ejerce su libertad de expresión. Aparecen los "hombres en negro" y se lo llevan del escenario.
El rapero premio Grammy Lupe Fiasco actuaba en un club celebrando la inauguación presidencial en Washington cuando de repente cortaron la luz y intervinieron guardias porque no les gustaban las letras de la canción. Fiasco tocaba su gran éxito "Words I Never Said" (Palabras que nunca dije). Mientras cantaba por la mitad de la canción, "Creo que la Guerra Contra el Terror es una gran mentira, Sólo una excusa para gastarte tus municiones. Cuánto dinero gastáis en vuestras guerras, Las Torres Gemelas y el edificio WTC7, fueron demolidos con explosivos. Rush Limbaugh es racista, Glenn Beck es racista, La Franja de Gaza lo bombardearon, y Obama no dijo nada. Por eso no le voté, ni votaré al próximo tampoco, Soy parte del problema, mi problema es que soy pacifista y creo en el pueblo..." y se fue la luz
Aparentemente los organizadores prohibieron a Lupe que tocara esta canción, según el tweet de Josh Rogin, un reportero de Foreign Policy magazine.
Lo mismo reportó con un tweet Matt Dornic, de la CNN. Y este otro tweet de Dornic.
El año pasado el rapero salió en titulares por manifestarse contra los ataques con drones llamando a Obama un asesino de niños.
En 2011 en una entrevista en la CBS Fiasco llamó al presidente y los EE.UU. el mayor terrorista del mundo. Añadiendo, como dice Ron Paul, "yo lucho contra el terrorismo que crea cada vez más terrorismo. La política de EE.UU. provoca el terrorismo su política exterior inspira a la gente a recurrir al terrorismo."


A continuación la letra de la canción prohibida en inglés:
It’s so loud inside my head
With words that I should have said
As I drown in my regrets
I can’t take back the words I never said
I can’t take back the words I never said
I really think the war on terror is a bunch of bull****
Just a poor excuse for you to use up all your bullets
How much money does it take to really make a full clip?
9/11, Building 7, did they really pull it?
Uh, and a bunch of other cover ups
Your child’s future was the first to go with budget cuts
If you think that hurts them, wait, here comes the uppercut
The school was garbage in the first place, that’s on the up and up
Keep you at the bottom, but tease you with the upper crust
You get it, then they move it, so you never keeping up enough
If you turn on TV, all you see’s a bunch of what-the-f***s
Dude is dating so-and-so, blabbering ’bout such and such
And that ain’t Jersey Shore, homie that’s the news
And these the same people supposedly telling us the truth
Limbaugh is a racist, Glenn Beck is a racist
Gaza Strip was getting bombed, Obama didn’t say shit
That’s why I ain’t vote for him, next one either
I’ma part of the problem, my problem is I’m peaceful
And I believe in the people
Yeah
It’s so loud inside my head
With words that I should have said
As I drown in my regrets
I can’t take back the words I never said
Now we can say it ain’t our fault if we never heard it
But if we know better, then we probably deserve it
Jihad is not a holy war, where’s that in the worship?
Murdering is not Islam, and you are not observant
And you are not a Muslim
Israel don’t take my side, ’cause look how far you’ve pushed them
Walk with me into the ghetto, this where all the kush went
Complain about the liquor store, but what you drinking liquor for?
Complain about the gloom, but when’d you pick a broom up?
Just listening to Pac ain’t gon’ make it stop
A rebel in your thoughts, ain’t gon’ make it halt
If you don’t become an actor, you’ll never be a factor
Pills with million side effects, take ‘em when the pain’s felt
Wash them down with diet soda, killin’ off your brain cells
Crooked banks around the world would gladly give a loan today
So if you ever miss payment they can take your home away
It’s so loud inside my head
With words that I should have said
As I drown in my regrets
I can’t take back the words I never said, never said
I can’t take back the words I never said
I think that all the silence is worse than all the violence
Fear is such a weak emotion, that’s why I despise it
We scared of almost everything, afraid to even tell the truth
So scared of what you think of me, I’m scared of even telling you
Sometimes I’m like the only person I feel safe to tell it to
I’m locked inside a cell in me, I know that there’s a jail in you
Consider this your bailing out, so take a breath, inhale a few
My screams is finally getting free, my thoughts is finally yelling through
It’s so loud inside my head
With words that I should have said
As I drown in my regrets
I can’t take back the words I never said

Fuente: http://investigar11s.blogspot.com.es/2013/01/concierto-inaugural-presidencial-en.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed:+Investigar-11s+(Investigar-11S)

martes, 22 de enero de 2013

El MoMa Graba El Mundo

Curiosa iniciativa de el Moma esta de grabar los sonidos del mundo, siendo propiedad de Rockefeller quizás haya algún motivo inquietante detrás de esto, aunque también puede ser solo algo cultural de dejar reflejado el sonido un tiempo.





Algo muy especial y freaky está a punto de llevarse a cabo en el viejo Museum of Modern Art de Nueva York, el MoMA. El museo va a realizar un estudio global e intensivo del sonido. Su título: Common Senses. Esencialmente, MoMA quiere que abramos nuestras orejas y grabemos los sonidos de nuestro alrededor. Ya sea un parque abarrotado a la hora de la comida, los ruidos de la calle de tu apartamento, el sonido del viento en medio de la nada... MoMA ira seleccionando a los diferentes "grabadores" para representar puntos específicos del planeta tierra, creando un mapa sonoro del mismo. Más información sobre Common Senses aquí y algunos samples de ejemplo. A continuación os dejamos una de las grabaciones de campo españolas, un minuto y medio de manifestaciones en Madrid

Fuente: http://www.clubbingspain.com/noticias/2013/el-moma-graba-el-mundo.html

domingo, 13 de enero de 2013

La Música Es Un Estímulo Sexual Más Intenso Que Las Caricias


Quién hubiera pensado que la música más excitante que se puede escuchar durante el sexo es...
(Advertencia: si sigues leyendo, la canción Time of my Life se quedará pegada en tu cabeza durante el resto del día). Sí, la banda sonora de la exitosa cinta de la década de 1980, Baile Caliente.

El hecho de que un soundtrack de hace 25 años siga encendiendo los ánimos no fue la única sorpresa que provocó el reciente estudio Science Behind the Song (La ciencia detrás de la canción).
El servicio digital de música Spotify solicitó la realización del estudio con el fin de examinar la relación entre la música, el romance y la seducción.
Dirty Dancing fue la primera elección tanto de hombres como mujeres.
El autor del estudio, el psicólogo especialista en música, Daniel Mullensiefen, también indicó que los hombres están más dispuestos a ajustar sus gustos musicales para garantizar “un mayor éxito en la alcoba”.
Bien jugado, caballeros.
Otra de las sorpresas fue que los encuestados dijeron que es 40% más probable que la música de fondo los excite más que las caricias o el contacto con su pareja.
Sexual Healing, de Marvin Gaye, ocupó el segundo lugar de la lista, seguido por Bolero, de Ravel, en tercero.
“No es de sorprender que muchos de los encuestados afirmaron que la música en la habitación es excitante”, dijo Mullensiefen a través de un comunicado, y detalló que la música activa los centros del placer del cerebro que responden a las recompensas como la comida, las drogas o el sexo.
Uno de cada tres participantes identificó a Rapsodia Bohemia, del grupo británico Queen, como una canción “mejor que el sexo”. En la lista, le seguía Sex on Fire, del grupo Kings of Leon y Angels, de Robbie Williams. Mullensiefen dice que estas canciones tienen giros inesperados, a los que respondemos en formas muy emotivas, pero positivas.
Para el estudio se entrevistó a 2,000 personas en Gran Bretaña, de entre 18 y 91 años, con una proporción casi igual de hombres y mujeres.
Mullensiefen es director adjunto del Programa Maestro de Música, Mente y Cerebro, y principal catedrático del departamento de psicología de la Universidad Goldsmiths, en Londres.
Dijo que aunque en los resultados surgieron las canciones pop más exitosas en Gran Bretaña, cree que muchos de los resultados también serían válidos en Estados Unidos. Mullensiefen señaló que las mejores piezas para entrar en ánimo poseen cualidades vocales similares, como una amplia gama dinámica, el uso de altos tonos de pecho y voces ásperas, y pone como ejemplo a Sexual Healing de Gaye o Let’s Get it On.
¿Qué opinas? ¿Tienes una lista sexy en tu reproductor de mp3 o iPod?

Fuente: http://cnnespanol.cnn.com/2012/10/26/la-musica-es-un-estimulo-sexual-mas-intenso-que-las-caricias/?cid=sf_twitter


martes, 8 de enero de 2013

Movement - New Harbour's (Subtitulada)

Esta es una de las canciones de mi vida sin duda, después de años y años por fin se lo que quiere decir la letra. Aunque las traducciones casi nunca son muy buenas por no transmitir lo mismo que la lengua original en este caso al menos tiene cierta coherencia.
Lo que dice no es mas que una historia de amor o de desamor como cualquiera, pero que el que ha vivido algo como lo que dice ve y escucha con cierto amargor de por que las cosas ocurren sin un por que al que te de explicación a lo que ha ocurrido contigo.




Aquí la canción entera en su versión extendida, una maravilla de principio a fin.





domingo, 6 de enero de 2013

Una Banda De Robots Toca 'Ace Of Spades' De Motorhead

Parece ser que el futuro empieza a ser como nos lo pintaban en los 70 y 80 en esas películas y series ludicas de entonces. La realidad es que hay cosas bastante peores que si decían otro tipo de películas y que si están pasando de verdad.
Aun así como anécdota divertida esta mas que bien, el bacteria de cuatro brazos o el guitarrista de 78 dedos.





Aquí el tema original de Motorhead