jueves, 23 de octubre de 2014
Científicos Españoles Demuestran Que Toda La Música Actual Tiende A Sonar Igual
Investigadores del CSIC han analizado 464.411 canciones de entre 1955 y 2010. Han llegado a la conclusión de que la música actual es cada vez más previsible y tiende a ser cada vez más homogénea y con menos sonoridades. De acuerdo a los parámetros analizados, las transiciones entre los grupos de notas han disminuido de forma continua durante los últimos 55 años.
La música actual es cada vez más previsible y tiende a ser cada vez más homogénea y con menos sonoridades, según concluye una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que publica el último número de la revista Scientific Reports. Así, investigadores del CSIC han analizado, en uno de los apartados del estudio, 464.411 canciones de entre 1955 y 2010 y han detectado que las canciones compuestas en las décadas más recientes tienden a parecerse más entre ellas que las antiguas. Además, de acuerdo a los parámetros analizados, las transiciones entre los grupos de notas han disminuido de forma continua durante los últimos 55 años. Para el director del trabajo e investigador del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC Joan Serrá, estos parámetros musicales en las canciones son como las palabras de un texto. En este sentido, añade que han observado que, cada vez hay menos palabras diferentes. En los 60, grupos como Pink Floyd experimentaban mucho más con la sonoridad que ahora Según la investigación, dada una nota musical, es "relativamente más fácil" predecir cuál será la siguiente en una canción actual y las composiciones musicales más recientes también presentan una menor diversidad de timbres y tienden a interpretarse con los mismos instrumentos. "En la década de los 60, por ejemplo, grupos como Pink Floyd experimentaban mucho más con la sonoridad que ahora", ha destacado. Asimismo, ha añadido que otra de las tendencias es el aumento paulatino del volumen intrínseco al que se graban las canciones. El volumen es independiente del que cada usuario puede seleccionar para reproducirlas posteriormente. De este modo, Serrá subraya que hasta ahora este efecto "largamente comentado" no se había podido comprobar empíricamente a gran escala y añade que los resultados de la investigación ofrecen, por tanto "una receta teórica para crear canciones que suenen modernas y actuales". "Los cambios de acordes sencillos, los instrumentos comunes y el volumen fuerte son los ingredientes de la música actual, realizar estos cambios sobre canciones antiguas puede hacer que suenen a nuevas", ha agregado. El investigador valora que este proceso de homogeneización podría deberse a las modas, ya que se observa una tendencia a engancharse a la música de la corriente dominante. Para la investigación se han analizado cerca de medio millón de piezas musicales procedentes de una base de datos pública que incluye más de un millón de canciones publicadas entre 1955 y 2010, elaborada por la Universidad de Columbia (EE UU). Estas obras son de distintos estilos como rock, pop, hip hop, metal y electrónica. Por otro lado, Serrá ha explicado que puesto que una canción dura de media unos cuatro minutos y un experto, si quiere anotar los parámetros del interés para el estudio, necesita de un mínimo de cuatro escuchas, la investigación hubiera requerido 16 años de escucha, 365 días al año, 24 horas al día. Sin embargo los ordenadores han permitido escuchar música de una manera que los humanos "simplemente" no pueden. El trabajo ha contado con la colaboración de investigadores del Centro de Estudios Matemáticos de Bellaterra, y de las universidades de Barcelona y Pompeu Fabra.
Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/1550475/0/musica-pop/csic/sonido/
miércoles, 15 de octubre de 2014
Mark Bell Es Leyenda
Hace unos días se ha muerto Mark Bell, un artista de música electrónica bastante querido y respetado por casi todo el que sabe su obra en los que me incluyo, aquí dejo un reportaje que se ha hecho de el, aunque si buscáis en internet habrá unos cuantos sobre todo de los que se han escrito estos dias.
Si vais al enlace de la fuente del articulo al final del post teneis unos audio que aqui no estan incluidos.
Si vais al enlace de la fuente del articulo al final del post teneis unos audio que aqui no estan incluidos.
Escrito por David Puente | Publicado el 14.10.2014
Hacerse mayor es sinónimo de despedir a tus héroes. Entrar en la edad adulta era eso. Parece como si los que sobrevivimos a nuestros padres estuviéramos justo ahí para eso mismo. Alguien de los vivos tiene que reivindicarlos. Este 2014 parece diseñado justo para sobrevivir a nuestro pasado, a nuestro presente y quien sabe si a nuestro futuro. Ya lo decían esta noche pasada Modeselektor en su cuenta de Twitter: “Frankie Knuckles - Rashad - Spaceape…”. Si, y ahora Mark Bell. Hay gente que parece que no se va a morir nunca. Si, como Mark Bell. Lo cierto es que muchos son los que se han ido en un año que, sobretodo gracias al altavoz de las redes sociales, lo han hecho con un portazo bien estruendoso. Poco os puedo explicar de Mark Bell que no sepáis ya los que habéis entrado en este artículo. Rendir homenaje y silencio. Por suerte queda el legado que en el caso que nos ocupa cuenta con muy pocos pasos en falso.
|
“Las primeras noticias que me llegan de la muerte de Mark Bell hacen referencia en su titular a sus trabajos para Björk y Depeche Mode y mi reacción inmediata es casi sublevarme: no es ese el legado de Mark Bell! Tras el impacto en caliente, luego uno recapitula y acaba aceptando que quizás sí, que, aunque el 99,99% de fans de Björk y Depeche Mode no saben quien era Mark Bell, la belleza y la radicalidad de sus oscilaciones de baja frecuencia han contribuido a transformar la música pop en algo más inteligente, divertido y arriesgado. Más allá de querer hacerle ahora justicia o de dilucidar entre muchos la trascendentalidad de su obra, prefiero volver a escuchar Frequencies y os invito a ello. El primer álbum de LFO supuso un tsunami físico y emocional, un destilado perfecto del techno de todos los tiempos y corrientes y, finalmente, una declaración de principios de cuánto y cómo la música electrónica iba a definir nuestra cultura popular”. Le agradecemos estas palabras a Ricard Robles, co-director de Sónar, escritas a unas horas indecentes de la madrugada del lunes 13 al martes 14 de octubre. Pedirle unas líneas a cualquiera, a según que horas de la noches, es un atraco a mano armada y hay que agradecerlo como se merece.
|
Por cierto, suya es la entrada del 7 de septiembre del 97 en la que se anuncia concierto de Björk en la mítica Moviedisco de la avenida Meridiana con Mark Bell de fondo (si, hubo un tiempo en que los mejores clubs en Barcelona estaban en los confines del Eixample precisamente porque estaban muy lejos del centro). Y que contó con Howie B, Bono y The Edge como inquilinos del backstage del club de que por entonces tenía ni más ni menos que a un Dj llamado Ebola de residente (aka Sistema, siempre varios pasos por delante en lo suyo) y Dj Fra, años después director artístico del Primavera Sound.
|
“Hemos recibido la muerte de Mark Bell con mucha tristeza. Un artista que siempre fue sinónimo de calidad máxima. Un auténtico pionero que sentó las bases en muchos campos de la electrónica. Nos enorgullece su paso por el Nitsa en 1997 y su actuación como LFO en el Primavera Sound 2012, cuando su enfermedad ya le afectaba. Ambas actuaciones fueron inolvidables y su música siempre ha sido una referencia. Sus producciones son únicas y atemporales, tanto como LFO, junto a Gez Varley, como en solitario. Creó muchísimas joyas eternas que han definido la música de club”, Fra Soler. El dj barcelonés, además, nos ha enviado un top 10 de temas que nunca han dejado de sonar en Nitsa desde que se editaron y que puedes ver a continuación:
LFO - Freak LFO - Syndrome LFO Versus F.U.S.E. - Loop Clark - Jak to Basics Fawn - Cycle Counterpoint - Soul Search Speed Jack - Storm LFO - LFO The Leeds Warehouse Mix y LFO Remix LFO - Mentok 1 LFO - We Are Back |
Es normal que la gente relacione a Mark Bell con Björk porque como productor Mark Bell nunca existió para el gran público de aquí. Un productor que hizo poco ruido y cascó muchas nueces. Puede que su recuerdo sea diferente en UK. Bell era de Leeds, de donde las warehouses, de cuando Leeds se quedaba a medio camino de cualquier cosa interesante (más o menos como Valencia cuando antes de la Ruta).
Son las cinco y media de esa misma madrugada del lunes al martes y en Twitter siguen apareciendo las condolencias en goteo constante. Ahora cae un tweet que me puede servir, el de la veterana publicación NME en el que recuerda una portada del 18 de enero de 1992 que llevaba por título: Don’t fear the bleeper (“No te asustes de los productores de bleeps”). Como una advertencia que dijera algo así como: “No tengas miedo del futuro”.
Una advertencia a los indies de principios de los 90 que aún no estaban familiarizados con lo que quisieran decir esos bleeps tan característicos de los primeros temas de Bell (en aquella portada se citaba también a otros seguidores de este sonido como Joey Beltram, ¿¡Moby!?, Altern 8, Prodigy, N-Joi y K-Klass. ¿Lo ven?. Mark Bell una vez más a desmano, en un popurrí de “celebrities stars” de lo que se supone eran los rescoldos de la primera o segunda era rave en las que algunos artistas están metidos con calzador para ganarse la atención del público que compraba revistas de tendencias que aún no eran del todo de tendencias. Incluso cuando se cuela en los Charts con su single homónimo que parecía demasiado futurista y alcanzó el Top 40 británico. Y estamos hablando de un b-boy de los de la primera hornada, como Autechre sin ir más lejos, metido a renovador de la escena techno británica que empezaba a salir escaldada de aquellas fiestas al aire libre.
|
Mark Bell puso los bleeps necesarios para que el techno de Inglaterra tuviera más neuronas que los hooligans que empezaban a apreciar sus requiebros. Mark Bell era la encarnación de aquello que se llamó IDM. Intelligence Dance Music. ¿Y qué hay de inteligente en su música? Difícil si no seguimos su obra en toda su extensión. La suficiente inteligencia como para lidiar con una escena tan voluble y caprichosa como la electrónica de baile y que no haya ni un sólo pero que ponerle a tu carrera.
|
Más o menos como en la escena de otra ciudad industrial venida a menos como Sheffield de la que se habla en este pequeño reportaje de más abajo en el que se toma a Warp como institución de toda esa movida alienígena que empezaba a posarse sobre un cierto mainstream (Mark Bell y Varley aparecen con 19 años recién cumplidos, ufanos de que su extraña música sacada de viejos sintetizadores se bailara y todo en las islas). El bleep es como el gorjeo del techno. Sabes que quiere decirnos algo pero si no conoces mínimamente se queda en eso. En un gorjeo indescifrable.
|
La última vez que Mark Bell visitó nuestro país ya en solitario con su proyecto LFO. Hacía años había dejado atrás aquella tripleta titular de inicio formada por Gez Varley aka G-Man (que hace justo un mes colgaba en su Twitter una foto de LFO con Plaid y Aphex Twin en un alto de la gira japonesa de 1995) y Martin Williams (hasta 1990 acreditado en los primeros trabajos del proyecto). Su actuación fue en el Primavera Sound de 2012. Aquel año se anunció su presencia en el festival en una camada de artistas que incluía también a M83, Chromatics, Cuchillo, Dominique A, Jamie XX, M83, Marianne Faithfull, No More Lies y un largo etcétera que culminaba ese año como gran cabeza de cartel ya sabido con anterioridad, The Cure. Nada que ver con LFO.
Ese año a Mark Bell le tocó el escenario más alejado del núcleo central del festival, el escenario Mini, a un kilómetro y unos doscientos metros de donde teníamos el stand de scannerFM anclado en la feria (lo calculamos con un iPhone esa misma noche yendo para el directo de LFO que además coincidía con una trashumancia de espectadores que nos encontramos justo en sentido contrario porque había acabado no sé qué grupo). Fue una sorpresa que la dirección del festival se acordara ese año de Mark Bell que apenas había sacado nada nuevo que llevarse al contexto y además se prodigaba poco por los escenarios. Por eso fuímos hasta allí unos cuantos con mucha ilusión. Aunque yo ya me quería ir para casa. Pero había que ir a ver a Mark Bell. Porque no venía nunca. Porque nunca se sabe cuando volverá. El ambiente aquella noche en aquel remoto escenario ya era algo residual. Recordaba a un after destemplado. Pero es que la música de Mark Bell es de after hours (¿Que levante la mano el que no haya escuchado “Freaks” en un after?). El directo de Mark Bell acabó de arrasar con cualquier atisbo de civilización que hubiera osado acercarse a aquel recinto. La esencia del rave más salvaje en una hora de concierto demoledora. Ese día su afamada línea de bajo trabajó nuestros cerebros como si de una licuadora se tratase. Ni cuerdas de Bjork, ni gaitas. LFO en estado puro. La rave poligonera en el seno de uno de los festivales más cool del planeta (que por rarezas como la que recordamos hoy sigue siéndolo y de qué manera). |
Aquella masacre que acabó ahuyentado a los despistados nos dejó hechos unos zorros a los que ya íbamos avisados después de tres días de festival (calculen las distancias recorridas y los kilómetros en tres días de trashumancia sin parar). Se acabó el concierto a las tres y media de la madrugada de aquel ya domingo y entonces me dije: “Hasta aquí he llegado con el festival”. Efectivamente, el de LFO fue el último concierto que he visto en un Primavera Sound.
|
Pero si queréis disfrutar de LFO en su mejor momento lo mejor es callar y darle al play en "La grande Arche de la Défense (Live in Paris 18.1.92)”, de los pocos directos registrados del proyecto que publicó la matriz gala de los almacenes FNAC.
|
| Aquí teneis otra toma directa desde Brighton en 2003, con un sonido más que decente: |
El productor Álex Martin, con el que hace poco celebrábamos los veinte años de su debut en FComm, le ha dedicado un tema que acompaña con unas líneas en inglés: “In memory of Mark Bell / LFO. Sometimes music, is the only way out of despair. This is was composed and recorded live after reading about Mark's passing away. He's been a big influence in my music and life”.
|
Otro puntal de la escena de Barcelona como es Ángel Molina también nos ha enviado unas líneas de despedida a Mark Bell: “Tricky Disco, We Are Back, Loop, Frequencies…… Sin ser consciente de ello, la música de Mark Bell / LFO acompañaría (y haría más fácil, por qué no) mi traumática reconversión musical de principios de los 90´s. Gracias por ello. Pero más allá del cariño que le pudiera tener como artista, creo que Mark Bell fue un ejemplo perfecto de aquello que llamamos productor musical (uno de los pocos, Trevor Horn podría ser otro), y de la importancia del papel de éste en el trabajo de un artista. Quién me hubiera dicho a mí que acabaría comprando discos de la Björk, a pesar del malsonante tono de su voz.... Muchas gracias por tu inigualable contribución a la escena electrónica”.
Fuente: http://www.clubbingspain.com/especiales/2014/10/mark-bell-es-leyenda.html
|
martes, 7 de octubre de 2014
Indies, 'Hipsters' Y Gafapastas Al Paredón
Pss, pss, amigo. ¿Se siente usted el más moderno de su clase/oficina/familia? ¿Cree usted que Wilco, Arcade Fire y Radiohead son lo mejor que le ha pasado a la música en las últimas cuatro décadas? ¿Se toma las recomendaciones musicales de Rockdelux y Pitchfork como un dogma de fe? ¿Tiene fobia a la cultura politizada? ¿Se ríe usted a mandíbula batiente de los gustos musicales de chonis, perroflautas y bakaladeros? ¿Se cree usted, en definitiva, único y especial? Pues no se preocupe: tenemos la solución a su problema, la lectura del ensayo Indies, hipsters y gafapastas. Crónica de una dominación cultural (Capitán Swing, 2014), del periodista Víctor Lenore, que más que escribir un libro ha inventado la primera máquina de deshipsterizar personas. El ensayo se publica la semana que viene.
De lo hipster hay que huir como de la peste, viene a decir Lenore, y sabe de lo que habla: él ha sido el primero en deshipsterizarse, al pasar de periodista musical deslumbrado por el indie en los noventa a crítico cultural embarcado en una misión en el siglo XXI: desvelar la impostura indie/hipster y, al mismo tiempo, acercar al gran público estilos y grupos en la periferia del gusto dominante.

Lenore, periodista cultural de referencia y colaborador de este periódico, responde así a los que airean su contradictoria biografía personal y laboral para desarmar sus argumentaciones. “Damos demasiada importancia a la coherencia personal y muy poca a los debates colectivos”, espeta.
Y procede a explicar su caso para meterse en harina. O cómo Víctor Lenore escapó del infierno hipster y vivió para contarlo (y soltar unos cuantos mamporros a los indies): “En 1995 yo tenía 23 años y a esa edad la gente no suele ser muy fiable. Mi vestuario de entonces consistía en seis camisetas de Morrissey, seis de Sonic Youth y seis de Manic Street Preachers. Básicamente yo era una versión alienada y esnob de una belieber actual, con la desventaja de la carga de esnobismo que conlleva creerte ‘alternativo’ y superior a los demás. No sé si tengo razón en lo que escribo ahora, pero estoy seguro de que no la tenía entonces. Me conformo con que el lector se convenza de eso. En realidad, mi hipsterismo duró hasta pasados los treinta. Mitad por inclinación personal, mitad por imperativo laboral, me pasaba el día escribiendo alabanzas sobre Wilco, The Strokes, Animal Collective, Leonard Cohen, Los Planetas y otra serie de nombres ‘elegantes’, ‘exquisitos’ y ‘especiales’. Gran parte de mi vida era una burbuja estética ajena a la realidad, incluso a mis problemas vitales más inmediatos”, cuenta a El Confidencial.
Del indie también se sale. Puedo certificarloLenore, por tanto, sería la demostración en carne viva de que del indie, como de la droga, “también se sale”. Es duro renunciar a ser especial, sí, pero se puede: el hipsterismo tiene cura, amigos. “Del indie también se sale. Puedo certificarlo. Ayuda cumplir años: te relajas y vas tomando conciencia de que muchos de tus códigos culturales son fruto de la inercia, la inseguridad y la idiotez individualista”, espeta.Todo esto suena un poco a la furia del converso, en efecto, como si Lenore hubiera decidido purgar sus pecados de juventud acabando a bombazos con el indie. Que el cantante Nacho Vegas prologue el libro, en un texto reflexivo y con mucho filo político, podría reforzar esa idea. Pero no. Lo que hace que Indies, hipsters y gafapastas sea muchísimo más que el desahogo de un crítico en dramática lucha freudiana contra sí mismo es la capacidad de Lenore para argumentar su tesis.
El periodista Víctor Lenore. (Clara Martínez Lázaro)
Estamos ante un ensayo con chicha -en la línea del traje que le hizo Thomas Frank a la mercantilización de la contracultura estadounidense en La cultura de lo cool- sobre un tema relevante, ya que refleja dinámicas sociales profundas; por ejemplo, la relación entre nuestros gustos culturales y el modo en que nos organizamos como sociedad. Por si todo esto no fuera suficiente, Indies, hipsters y gafapastas es también un libro beligerante que va a levantar ampollas: Lenore reparte mandobles a diestro y a siniestro (la lista de grupos, escritores, directores y medios de tendencias vapuleados en el ensayo es demasiado extensa como para comentarla con detalle). Toda una rara avis, por tanto, en el contexto del periodismo cultural cañí, más amigo de la reseña promocional y la obsesión con las tendencias que de los enfoques conflictivos.
Lenore ha tenido en los últimos años sonoros “desencuentros” con lo que él denomina “el ala dura del hipsterismo, la que “no soporta a Manu Chao por ser un artista que hace música popular latina”. Su explicación a esta fobia hipster no le ayudará precisamente a limar asperezas con sus enemigos modernos:
“Siempre me ha interesado América del sur: Víctor Jara, Rubén Blades, el reggaetón….Son artistas que la mayoría de hipsters españoles no soportan, seguramente por una mezcla de prejuicios racistas y clasistas", afirma.
Y procede a poner un par de ejemplos sangrantes:
A muchos indies les repatea escuchar la misma música que disfruta una señora ecuatoriana que limpia casas"A muchos indies les repatea escuchar la misma música que disfruta una señora ecuatoriana que limpia casas. Todo lo que sean problemas ajenos les suena a panfleto. Esta escena cultural arrastra un enorme cargamento de prejuicios. Pero no hablamos solo de una cuestión de gustos: un hipster puede pasar tres días de fiesta en un festival como el Sónar y despreciar a la gente que baila los mismos discjockeys en un club de extrarradio donde acude público de clase obrera. No es solo lo qué bailas, sino con quién lo bailas. Parece que escuchar una sesión de techno rodeado de diseñadores gráficos fuera más valioso que hacerlo entre reponedores del Ahorra Más. La cultura hipster, en gran parte, funciona como legitimación del clasismo”, afirma con no poca dosis de vitriolo. Para entendernos: lo hipster sería la actual degeneración de lo indie, y a todos ellos les podríamos agrupar bajo la etiqueta clásica de “los modernos”. Término que en otra época se asociaba más al underground, pero que actualmente, según Lenore, vendría a poner nombre a una élite cultural del buen gusto. La casta de la modernidad (ejem).
Los modernos han hecho suyos los valores de la clase alta, empezando por el consumismo, la meritocracia y el emprendizaje“Son élite porque están más atentos que nadie a los nuevos productos culturales. Unos dicen que los hipsters son jóvenes con gran curiosidad cultural, otros les vemos como los consumidores más inseguros y obedientes del mercado (por lo menos, yo lo era en mis años como hipster). El ‘buen gusto' es un concepto vacío, variable y cuestionable. Cuando nuestra abuela compra una figurita de Lladró suele hacerlo en nombre del buen gusto. No encuentro mucha diferencia entre eso y pagar cien euros para escuchar los gorgoritos de Bjork en el Liceo o de Antony & The Johnsons en el Teatro Real, acompañados de una escenografía posmoderna. No se trata de depurar nuestro ‘buen gusto’ para llegar a otro mejor, sino de examinar qué tipo de relaciones generan nuestras preferencias estéticas. Una escena cultural elitista y mitómana no es compatible con una sociedad igualitaria. Los hipsters solo son élite en el sentido de que han hecho suyos los valores de la clase alta, empezando por el consumismo, la meritocracia y el emprendizaje. En muchas ocasiones, se trata de un proceso inconsciente”, razona. El libro de Lenore sería, por tanto, un intento por dinamitar la presunta neutralidad del gusto cultural. Apoyándose en los análisis del sociólogo francés Pierre Bourdieu, el ensayista trata de demostrar que los gustos no vienen determinados por la sensibilidad de cada cual, sino por factores tan poco bucólicos como la clase o el entorno social. El gusto cultural no es inocente.
Confundimos la cultura con la lista de la compra de la FNAC“El mercado no es algo neutro: tiene una fuerte carga de imposición. Nos meten por los ojos ciertos productos como requisito para encajar en determinados ambientes sociales. Lo que marca ahora la pauta puede ser un Iphone, un disco de Kanye West o una exposición del fotógrafo porno punk Terry Richardson. Escoger esos consumos no es rebelarse frente a lo que propone Telecinco, sino ser obediente con lo que prescribe Radio 3 y las revistas de tendencias... Escoger entre los productos culturales que nos ofrece la industria es mucho más fácil que construir relaciones culturales propias. Por eso confundimos la cultura con la lista de la compra de la FNAC. Muchas pandillas indies no tienen más conexión que ser fans de Joy Division, Radiohead y Arcade Fire; son relaciones basadas en contraseñas estéticas. La mayoría de iconos hipster apuestan por un nihilismo cool: el mundo es un absurdo irreparable y lo único que merece la pena es acumular placer y refinar tu sensibilidad artística. Me parece una postura muy reaccionaria”, espeta Lenore.El periodista, que abre muchos frentes argumentativos en el ensayo, analiza también por qué los medios de comunicación priman la cobertura de lo indie/hipster sobre el resto de movimientos culturales. Una de las explicaciones tendría que ver con su condición de producto de consumo que encaja como un guante en el mainstream económico; lo que, según Lenore, convierte en entrañables las ínfulas alternativas de los hipsters.
Concierto de Arcade Fire en Glastonbury. (Efe)“Thomas Frank dice que ‘las élites adoran la revoluciones que se limitan a cambios estéticos’. Lo hipster es una estética de aire moderno que, al mismo tiempo, no crea conflictos políticos con los directivos, los anunciantes, ni los lectores de los grandes medios. Conceptos como ‘creatividad’, ‘innovación’, ‘genio’ y ‘emprendizaje' son los favoritos de la escena hipster y también de las grandes corporaciones. Por eso la mitad de las campañas publicitarias tienen banda sonora de estos grupos cool. Sonic Youth publican recopilatorio en Starbucks, los Pixies anuncian Apple y Russian Red se reparte entre Women's Secret y Trinaranjus. El lenguaje de los hipsters y el de los ejecutivos publicitarios es calcado: si compras este producto o escuchas este grupo dejarás de pertenecer a ‘la masa’ y te convertirás en ‘especial’. Es un truco simplón y transparente, pero también muy efectivo. A mí me tuvo engañado durante unos veinte años”, razona el periodista.
Resumiendo para acabar: Puede que los hipsters se consideren muy especiales por oír música experimental, en contraste con los merluzos que asisten al Viña Rock, pero lo que les define en realidad es algo tan ordinario y mainstream como sus gustos como consumidores. De ahí que, donde unos ven sofisticación individual, Lenore vea más bien “paletismo” borrego.
“La cultura indie, hipster y gafapasta se basa en comprar. Es verdad que los productos son distintos a los habituales: digamos comida orgánica, ediciones limitadas en vinilo y lámparas retro, pero al fin y al cabo lo que te define es el consumo. En realidad, lo hipster es una puesta al día de la mentalidad de los pijos de los ochenta. Por eso Alaska y Mario Vaquerizo hablan el mismo lenguaje que su amiga Carmen Lomana, aunque a unos les gusten los Ramones y a otra las rancheras. Lo que digo en el libro es que no eres superior a nadie por haber pasado un año en Berlín, leer a Foster Wallace y escuchar antifolk. Es cierto que hemos ganado en variedad de estilos de vida, pero no de posturas vitales, ya que sigue mandando el individualismo y el consumismo. Ser una persona culta, consciente y sofisticada requiere mucho más esfuerzo que el de usar tu tarjeta de crédito. En gran parte, los hipsters son una versión 2.0 de los yuppies, con mucho menos dinero pero igual de narcisistas”, zanja Lenore
Fuente: http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-10-05/indies-hipsters-y-gafapastas-al-paredon_223606/
De lo hipster hay que huir como de la peste, viene a decir Lenore, y sabe de lo que habla: él ha sido el primero en deshipsterizarse, al pasar de periodista musical deslumbrado por el indie en los noventa a crítico cultural embarcado en una misión en el siglo XXI: desvelar la impostura indie/hipster y, al mismo tiempo, acercar al gran público estilos y grupos en la periferia del gusto dominante.
Y procede a explicar su caso para meterse en harina. O cómo Víctor Lenore escapó del infierno hipster y vivió para contarlo (y soltar unos cuantos mamporros a los indies): “En 1995 yo tenía 23 años y a esa edad la gente no suele ser muy fiable. Mi vestuario de entonces consistía en seis camisetas de Morrissey, seis de Sonic Youth y seis de Manic Street Preachers. Básicamente yo era una versión alienada y esnob de una belieber actual, con la desventaja de la carga de esnobismo que conlleva creerte ‘alternativo’ y superior a los demás. No sé si tengo razón en lo que escribo ahora, pero estoy seguro de que no la tenía entonces. Me conformo con que el lector se convenza de eso. En realidad, mi hipsterismo duró hasta pasados los treinta. Mitad por inclinación personal, mitad por imperativo laboral, me pasaba el día escribiendo alabanzas sobre Wilco, The Strokes, Animal Collective, Leonard Cohen, Los Planetas y otra serie de nombres ‘elegantes’, ‘exquisitos’ y ‘especiales’. Gran parte de mi vida era una burbuja estética ajena a la realidad, incluso a mis problemas vitales más inmediatos”, cuenta a El Confidencial.
Del indie también se sale. Puedo certificarloLenore, por tanto, sería la demostración en carne viva de que del indie, como de la droga, “también se sale”. Es duro renunciar a ser especial, sí, pero se puede: el hipsterismo tiene cura, amigos. “Del indie también se sale. Puedo certificarlo. Ayuda cumplir años: te relajas y vas tomando conciencia de que muchos de tus códigos culturales son fruto de la inercia, la inseguridad y la idiotez individualista”, espeta.Todo esto suena un poco a la furia del converso, en efecto, como si Lenore hubiera decidido purgar sus pecados de juventud acabando a bombazos con el indie. Que el cantante Nacho Vegas prologue el libro, en un texto reflexivo y con mucho filo político, podría reforzar esa idea. Pero no. Lo que hace que Indies, hipsters y gafapastas sea muchísimo más que el desahogo de un crítico en dramática lucha freudiana contra sí mismo es la capacidad de Lenore para argumentar su tesis.
Lenore ha tenido en los últimos años sonoros “desencuentros” con lo que él denomina “el ala dura del hipsterismo, la que “no soporta a Manu Chao por ser un artista que hace música popular latina”. Su explicación a esta fobia hipster no le ayudará precisamente a limar asperezas con sus enemigos modernos:
“Siempre me ha interesado América del sur: Víctor Jara, Rubén Blades, el reggaetón….Son artistas que la mayoría de hipsters españoles no soportan, seguramente por una mezcla de prejuicios racistas y clasistas", afirma.
Y procede a poner un par de ejemplos sangrantes:
A muchos indies les repatea escuchar la misma música que disfruta una señora ecuatoriana que limpia casas"A muchos indies les repatea escuchar la misma música que disfruta una señora ecuatoriana que limpia casas. Todo lo que sean problemas ajenos les suena a panfleto. Esta escena cultural arrastra un enorme cargamento de prejuicios. Pero no hablamos solo de una cuestión de gustos: un hipster puede pasar tres días de fiesta en un festival como el Sónar y despreciar a la gente que baila los mismos discjockeys en un club de extrarradio donde acude público de clase obrera. No es solo lo qué bailas, sino con quién lo bailas. Parece que escuchar una sesión de techno rodeado de diseñadores gráficos fuera más valioso que hacerlo entre reponedores del Ahorra Más. La cultura hipster, en gran parte, funciona como legitimación del clasismo”, afirma con no poca dosis de vitriolo. Para entendernos: lo hipster sería la actual degeneración de lo indie, y a todos ellos les podríamos agrupar bajo la etiqueta clásica de “los modernos”. Término que en otra época se asociaba más al underground, pero que actualmente, según Lenore, vendría a poner nombre a una élite cultural del buen gusto. La casta de la modernidad (ejem).
Los modernos han hecho suyos los valores de la clase alta, empezando por el consumismo, la meritocracia y el emprendizaje“Son élite porque están más atentos que nadie a los nuevos productos culturales. Unos dicen que los hipsters son jóvenes con gran curiosidad cultural, otros les vemos como los consumidores más inseguros y obedientes del mercado (por lo menos, yo lo era en mis años como hipster). El ‘buen gusto' es un concepto vacío, variable y cuestionable. Cuando nuestra abuela compra una figurita de Lladró suele hacerlo en nombre del buen gusto. No encuentro mucha diferencia entre eso y pagar cien euros para escuchar los gorgoritos de Bjork en el Liceo o de Antony & The Johnsons en el Teatro Real, acompañados de una escenografía posmoderna. No se trata de depurar nuestro ‘buen gusto’ para llegar a otro mejor, sino de examinar qué tipo de relaciones generan nuestras preferencias estéticas. Una escena cultural elitista y mitómana no es compatible con una sociedad igualitaria. Los hipsters solo son élite en el sentido de que han hecho suyos los valores de la clase alta, empezando por el consumismo, la meritocracia y el emprendizaje. En muchas ocasiones, se trata de un proceso inconsciente”, razona. El libro de Lenore sería, por tanto, un intento por dinamitar la presunta neutralidad del gusto cultural. Apoyándose en los análisis del sociólogo francés Pierre Bourdieu, el ensayista trata de demostrar que los gustos no vienen determinados por la sensibilidad de cada cual, sino por factores tan poco bucólicos como la clase o el entorno social. El gusto cultural no es inocente.
Confundimos la cultura con la lista de la compra de la FNAC“El mercado no es algo neutro: tiene una fuerte carga de imposición. Nos meten por los ojos ciertos productos como requisito para encajar en determinados ambientes sociales. Lo que marca ahora la pauta puede ser un Iphone, un disco de Kanye West o una exposición del fotógrafo porno punk Terry Richardson. Escoger esos consumos no es rebelarse frente a lo que propone Telecinco, sino ser obediente con lo que prescribe Radio 3 y las revistas de tendencias... Escoger entre los productos culturales que nos ofrece la industria es mucho más fácil que construir relaciones culturales propias. Por eso confundimos la cultura con la lista de la compra de la FNAC. Muchas pandillas indies no tienen más conexión que ser fans de Joy Division, Radiohead y Arcade Fire; son relaciones basadas en contraseñas estéticas. La mayoría de iconos hipster apuestan por un nihilismo cool: el mundo es un absurdo irreparable y lo único que merece la pena es acumular placer y refinar tu sensibilidad artística. Me parece una postura muy reaccionaria”, espeta Lenore.El periodista, que abre muchos frentes argumentativos en el ensayo, analiza también por qué los medios de comunicación priman la cobertura de lo indie/hipster sobre el resto de movimientos culturales. Una de las explicaciones tendría que ver con su condición de producto de consumo que encaja como un guante en el mainstream económico; lo que, según Lenore, convierte en entrañables las ínfulas alternativas de los hipsters.
Resumiendo para acabar: Puede que los hipsters se consideren muy especiales por oír música experimental, en contraste con los merluzos que asisten al Viña Rock, pero lo que les define en realidad es algo tan ordinario y mainstream como sus gustos como consumidores. De ahí que, donde unos ven sofisticación individual, Lenore vea más bien “paletismo” borrego.
“La cultura indie, hipster y gafapasta se basa en comprar. Es verdad que los productos son distintos a los habituales: digamos comida orgánica, ediciones limitadas en vinilo y lámparas retro, pero al fin y al cabo lo que te define es el consumo. En realidad, lo hipster es una puesta al día de la mentalidad de los pijos de los ochenta. Por eso Alaska y Mario Vaquerizo hablan el mismo lenguaje que su amiga Carmen Lomana, aunque a unos les gusten los Ramones y a otra las rancheras. Lo que digo en el libro es que no eres superior a nadie por haber pasado un año en Berlín, leer a Foster Wallace y escuchar antifolk. Es cierto que hemos ganado en variedad de estilos de vida, pero no de posturas vitales, ya que sigue mandando el individualismo y el consumismo. Ser una persona culta, consciente y sofisticada requiere mucho más esfuerzo que el de usar tu tarjeta de crédito. En gran parte, los hipsters son una versión 2.0 de los yuppies, con mucho menos dinero pero igual de narcisistas”, zanja Lenore
Fuente: http://www.elconfidencial.com/cultura/2014-10-05/indies-hipsters-y-gafapastas-al-paredon_223606/
lunes, 6 de octubre de 2014
Entrevista A Morrissey 'Ya Descansaré Cuando Esté Muerto'
'No odio a la gente, soy un hombre amable y sensible'
'No puedo soportar a David y Victoria Beckham'
A los 55 años, el músico inglés prepara su primera novela
Steven Patrick Morrissey (1959) es de esas personas que dividen al mundo en dos: quienes le adoran como uno de los compositores pop vivos más brillantes del siglo XX -el legado de The Smiths sigue inmarcesible 30 años después- y quienes le desprecian por no haber conseguido nunca alcanzar el nivel en su carrera en solitario y, en vez de cultivar su obra musical, dedicar más esfuerzos a la invectiva oral, la defensa de los derechos de los animales y a la adoración narcisista de su propia figura, lo que le ha valido ser tachado de bocachancla en más de una ocasión.
Pero Morrissey vuelve a estar en activo y en diversos frentes: ya publicada su Autobiography (Penguin Classics, 2013) en Inglaterra, prepara su primera novela, tiene desde primavera un nuevo disco -el décimo en solitario, World peace is none of your business- y arranca la próxima semana su nueva gira Europea con comienzo en Lisboa (6 de octubre) y paradas en Madrid (9 de octubre, Barclaycard Center) y Barcelona (10 de octubre, Sant Jordi Club). Antes de iniciar los ensayos, Morrissey aceptó responder unas preguntas y, como ocurre siempre que abre la boca, cada declaración es una bomba atómica.
Pero Morrissey vuelve a estar en activo y en diversos frentes: ya publicada su Autobiography (Penguin Classics, 2013) en Inglaterra, prepara su primera novela, tiene desde primavera un nuevo disco -el décimo en solitario, World peace is none of your business- y arranca la próxima semana su nueva gira Europea con comienzo en Lisboa (6 de octubre) y paradas en Madrid (9 de octubre, Barclaycard Center) y Barcelona (10 de octubre, Sant Jordi Club). Antes de iniciar los ensayos, Morrissey aceptó responder unas preguntas y, como ocurre siempre que abre la boca, cada declaración es una bomba atómica.
- Fichó por el sello Harvest para publicar este álbum, y a las pocas semanas de editarlo le han expulsado. ¿Qué ha ocurrido?
- Lo de siempre, que ningún sello en el que esté es capaz de acercar mi música al público. No hubo ninguna clase de promoción, siempre me mantienen escondido, y aún así hemos vendido bastante bien. Me quejé por el trato y el dueño, Steve Barnett, decidió despedirme. No le gusta que los artistas opinen. Fue una estupidez, pero su ego parece ser que es más importante que el buen funcionamiento de su empresa.
- Siempre se ha definido como un hombre autosuficiente. ¿No necesita ningún contacto social?
- No tengo vida social, no la necesito. Vivo tranquilo en soledad. La diversión es una construcción artificial, y si no tienes una vida sexual (y yo no la tengo en absoluto) es imposible tratar con la gente, porque la gente sólo habla de sexo. Si no tienes una pareja, la gente te mira de manera sospechosa.
- Después de escribir su autobiografía, está preparando ahora su primera novela. ¿Cuándo estará terminada y qué puede adelantarnos de ella?
- Va avanzando a buen ritmo, pero sería petulante por mi parte hablar de algo que no está finalizado aún. Probablemente se edite el año próximo y con suerte podré dejar de cantar para siempre, ¡lo cual haría feliz a mucha gente!
- Las letras de sus canciones tienen un alto tono poético, pero quizá, por lo que cuenta, la prosa sea algo que le siente mejor. Le permitiría dedicarse a vivir de ella por completo y ser un recluso, que es a lo que aspira.
- Comprendo bien por qué muchos escritores se encierran para siempre. Con sus palabras pueden recrear las acciones que no pueden desarrollar en la vida real, y no porque sean disfuncionales, sino porque la raza humana no es en absoluto empática. Hacer amigos de verdad puede llevarte la vida entera, y a la vez, cuanto más conoces a una persona, más te decepciona. Dicen que somos una especie civilizada, pero insisto, pon la televisión y verás lo que somos: un montón de locos en un manicomio global.
- En una de las canciones del nuevo disco, The bullfighter dies, condena las corridas de toros. ¿Aprovechará los conciertos en España, especialmente en Madrid, ya que en Barcelona están abolidas, para insistir más en la cuestión?
- La canción en sí ya lo dice todo. Las corridas de toros son completamente injustas, porque no hay una verdadera lucha [en inglés se dice bullfight; 'peleas con toros']. El animal sólo recibe castigo y burla, no se le da ninguna opción de pelear. Es como esa gente que dicen que son cazadores, como vuestro Rey Juan Carlos, pero lo único que hacen es disparar tranquilamente desde lejos. Es una cobardía y una barbaridad. Eso lo podría hacer hasta un niño de cuatro años. La gente que es cruel con los animales suele serlo también con las personas. El Rey Juan Carlos tendría que haber ido a la cárcel por matar elefantes, que es una especie protegida. Es lo que dice la ley. ¿Por qué él no?
- En su defensa por los derechos de los animales, ¿hay alguna escala de grises? ¿Aceptaría, por ejemplo, las carreras de caballos, o también le parecen crueles?
- Los animales no son algo que debamos utilizar para divertirnos. Las carreras de caballos también son crueles: si un caballo no rinde bien en la carrera, al día siguiente le disparan y lo matan. ¿Por qué no al jinete? Tiene tanta culpa del fracaso como el caballo. Ser humano significa responder automáticamente ante el sufrimiento. Pero hay gente que no responde. La reina Isabel II es aficionada a las carreras. La princesa Ana come carne de caballo y defiende el exterminio de los tejones. Los príncipes Guillermo y Enrique disparan a todo lo que se mueve. La Familia Real británica está obsesionada con las armas y la muerte.
- ¿Por qué de entre todos los animales prefiere a los gatos?
- Son independientes, constantes e inteligentes. A diferencia del perro, no necesita que le estés prestando atención todo el rato. La mayoría de los animales sólo piden amor y nada más. Cuando las vacas son llevadas al matadero suplican por sus vidas chupando las manos de los hombres que van a sacrificarlas. Esto nunca lo verás en un anuncio de McDonalds.
- Usted se manifestó a favor del Sí' en el referéndum de Escocia. ¿Le decepcionó la victoria del No?
- Sí, porque me gusta que la gente se levante contra los regímenes. La BBC hizo todo lo posible por decantar el voto hacia el 'No' y nunca informó sobre los posibles beneficios de una Escocia independiente. En la BBC se critica mucho a Rusia y Siria porque allí no hay democracia, y no se dan cuenta de que ellos promueven lo mismo. Mostraron su horror cuando Putin mandó a prisión a las Pussy Riot por hacer música contra el Gobierno a la vez que impedían que mi canción Ding-dong the witch is dead, que celebraba la muerte de Margaret Thatcher, sonara en la radio. Hablan en nombre de la democracia sólo cuando les conviene, pero cuando les molesta la desprecian. La palabra 'extremista' la utilizan sólo para desacreditar a la gente no les gusta.
- ¿Está al corriente de lo que está sucediendo en Cataluña? Mucha gente también está pidiendo votar como en Escocia.
- Sé que han prohibido las corridas de toros, así que tienen todas mis simpatías. Pero de este tema no se habla en Inglaterra y no sé mucho más. Tampoco se habla en EEUU, porque para los americanos el resto del mundo no existe en absoluto.
- Sus fans están preocupados por su estado de salud, en los últimos meses ha estado hospitalizado y ha tenido que cancelar varios conciertos. ¿Cómo se encuentra?
- Me han raspado tejidos cancerosos en cuatro ocasiones ya, pero qué más da. Si me muero, pues me muero. Y si no, pues no. Ahora mismo me siento bien. Soy consciente de que en las últimas fotos que me han hecho salgo desmejorado, pero es lo que tienen las enfermedades. No me voy a preocupar por eso, ya descansaré cuando esté muerto.
- Sigue fiel a un tipo de pop muy tradicional y es impermeable a la tecnología. ¿Le preocupa convertirse en una antigualla?
- Estoy en una edad en la que ya no debería hacer música. Muchos compositores de música clásica se morían a los 34 años. Y aquí sigo, sin que nadie sepa qué hacer conmigo. El público que tengo es muy joven, lo que me lleva a pensar que las canciones de los Smiths, igual que ocurre con las de los Ramones, son más significativas ahora que antes.
- En los últimos 15 años ha tocado poquísimo en España: lo hizo en Benicàssim y en Málaga, hace ya mucho tiempo. ¿Por qué no ha venido más?
- Me ofrecen mucho cantar en España, y siempre pido que me lleven a un teatro y no a un campo abierto. Pero me dicen que en España no hay teatros de ópera. Pero vamos a ver: ¿Y dónde canta Stefano Palatchi entonces? ¿En clubes de hip hop? ¿En bares de carretera?
- En Benicàssim, en su concierto de 2006, tocó muchas canciones de los Smiths. ¿Podría ocurrir lo mismo en estos próximos conciertos?
- Nunca he ignorado ese periodo de mi carrera, suelo tocar esas canciones. Pero no importa demasiado el repertorio que vaya a cantar, las noches siempre suelen ir bien.
- ¿Cuál es la primera persona que se le viene a la cabeza que le resulte especialmente odiosa e inútil para el resto del mundo?
- No odio a la gente, soy un hombre amable y sensible, pero no puedo soportar a David y Victoria Beckham. La trágica importancia que le dan los medios británicos a esta pareja es lo que nos ha convertido en una nación de zombis. No son nada, pero sus egos están anormalmente supradesarrollados. Victoria nunca hace nada, pero siempre está ocupada, absorta en su auto-adoración, igual que 'McDonna' [por Madonna, probablemente]. Y su marido, bueno, es que no sabe ni hablar inglés y su negocio es repugnante. Tiene una línea de perfumes que han sido probados antes en animales, como si los animales acostumbraran a ponerse colonia. Recuerde: si compra su loción para después del afeitado está apoyando la tortura animal.
- Fuente:http://www.elmundo.es/cultura/2014/10/06/5431df7aca47410f278b4598.html
miércoles, 1 de octubre de 2014
El Café Central De Madrid, A Punto De Echar El Cierre Después De 35 Años De Música
Uno de los mejores clubes de jazz de Europa afronta su más que posible cierre
Al inapropiado horario de actuaciones impuesto por el vecindario han venido a sumarse los efectos de la crisis, acrecentada por la desorbitada subida de tipos del IVA y las interminables batallas contra la Administración por un quítame allá ésa terraza.Lo último: el anunciado fin del contrato de arrendamiento del local, que la propiedad pretende dedicar a otros menesteres.
Así las cosas, el futuro de uno de los 10 mejores clubes de jazz en Europa está hoy, más que nunca, en el aire. En un Madrid amenazado por la desertificación cultural, acaso quede Central, 30 años de jazz como el recuerdo postrero de lo que fue y no volverá a ser.
Todo empezó un 18 de agosto de hace 32 años. Un grupo de estudiantes de izquierdas involucrados en la lucha antifranquista, dieron en fundar el Café Central en la plaza del Ángel sobre lo que era un polvoriento comercio al por menor. El desencadenante, asegura Gerardo Pérez, socio y fundador, fue un disco de Led Zeppelin: “gracias a ese disco, que no me gustó nada, descubrí el jazz”.
Y lo que no es jazz. Que el escenario del Café Central se abriera a artistas como Javier Krahe, María del Mar Bonet o, últimamente, Zenet y Silvia Pérez Cruz, causó no poca perplejidad en el aficionado al jazz, que veía en ello la usurpación de un espacio propio en beneficio de quién sabe qué oscuros intereses, cuestión ésta felizmente superada
Fuente: http://www.yometiroalmonte.es/2014/09/29/cafe-central-madrid-punto-echar-cierre-35-anos-musica/
jueves, 25 de septiembre de 2014
Una Nueva Versión De "Stay With Me" De Sam Smith Compuesta Con Frecuencias Perceptibles Para Sordos
Imágenes vía
El compositor holandés Kyteman, en colaboración con una joven sorda de 19 años llamada Vera van Dijk, ha compuesto un tema utilizando únicamente frecuencias que son perceptibles mediante un implante coclear, un dispositivo que permite a las personas sordas disfrutar de una capacidad de oída limitada. Van Dijk recibió hace poco uno de estos implantes, lo que le abrió un nuevo mundo de posibilidades profesionales y personales, incluyendo la oportunidad de participar en un concierto especialmente diseñado.
Durante dos sesiones de estudio que sirvieron como prueba, Kyteman y sus compañeros de grupo tocaron música a diferencias frecuencias y volúmenes, siempre consultando a Dijk si podía escuchar o no lo que estaban tocando. Una vez hubieron recopilado todos los datos, compusieron una versión de "Stay With Me" de Sam Smith utilizando solo las notas que Dijk había aprobado en las sesiones de estudio. El resultado fue un concierto en vivo interpretado para 400 personas, el primero en el que van Dijk pudo por fin participar de principio a fin.
La experiencia fue complementada con un videochat vía móvil con su hermano, cuyos labios leyó para poder entender la letra de la canción. "Fue definitivamente un reto adaptar la canción para Vera", Kyteman dijo a The Daily Mail, "pero cuando la vi disfrutar en cada momento durante el concierto, supe que habíamos cumplido nuestra misión".
A continuación, te dejamos con unas cuantas fotos del proceso de composición y con un pequeño documental sobre el proyecto, pasa directamente al minuto 5:07 si quieres ver las imágenes del concierto entero.
Si quieres ver el vídeo ir al enlace al final del post






Fuente: http://thecreatorsproject.vice.com/es/blog/una-nueva-versin-de-stay-with-me-de-sam-smith-compuesta-con-frecuencias-perceptibles-para-sordos?utm_source=vicefbes
El compositor holandés Kyteman, en colaboración con una joven sorda de 19 años llamada Vera van Dijk, ha compuesto un tema utilizando únicamente frecuencias que son perceptibles mediante un implante coclear, un dispositivo que permite a las personas sordas disfrutar de una capacidad de oída limitada. Van Dijk recibió hace poco uno de estos implantes, lo que le abrió un nuevo mundo de posibilidades profesionales y personales, incluyendo la oportunidad de participar en un concierto especialmente diseñado.
Durante dos sesiones de estudio que sirvieron como prueba, Kyteman y sus compañeros de grupo tocaron música a diferencias frecuencias y volúmenes, siempre consultando a Dijk si podía escuchar o no lo que estaban tocando. Una vez hubieron recopilado todos los datos, compusieron una versión de "Stay With Me" de Sam Smith utilizando solo las notas que Dijk había aprobado en las sesiones de estudio. El resultado fue un concierto en vivo interpretado para 400 personas, el primero en el que van Dijk pudo por fin participar de principio a fin.
La experiencia fue complementada con un videochat vía móvil con su hermano, cuyos labios leyó para poder entender la letra de la canción. "Fue definitivamente un reto adaptar la canción para Vera", Kyteman dijo a The Daily Mail, "pero cuando la vi disfrutar en cada momento durante el concierto, supe que habíamos cumplido nuestra misión".
A continuación, te dejamos con unas cuantas fotos del proceso de composición y con un pequeño documental sobre el proyecto, pasa directamente al minuto 5:07 si quieres ver las imágenes del concierto entero.
Si quieres ver el vídeo ir al enlace al final del post
Fuente: http://thecreatorsproject.vice.com/es/blog/una-nueva-versin-de-stay-with-me-de-sam-smith-compuesta-con-frecuencias-perceptibles-para-sordos?utm_source=vicefbes
jueves, 18 de septiembre de 2014
Pop Y Música Clásica: Hacia Una Reconciliación
Francesco Tristano
Mientras en una librería no hay apenas distancia -y no hablaríamos sólo de la que se mide en metros- entre Cervantes y DeLillo, en la música parece que medie un abismo entre Mozart y Kanye West. Mientras el cine construye su identidad a partir de una línea histórica recta más allá de géneros y geografías, en música tendemos a ver muy lejanos lenguajes como el del barroco y el 'techno' abstracto, en realidad tremendamente próximos. Las barreras invisibles son de todo tipo: la música de los viejos contra la de los jóvenes, los ricos contra los pobres, la apropiada para ciertos cocientes intelectuales y la de la masa estúpida. Pero este cuento es como el del traje nuevo del emperador, y hay una realidad desnuda que nadie quiere ver.
Hace dos años, en una conversación con el crítico Alex Ross, autor del best-seller 'El ruido eterno' (Seix Barral, 2009), hablamos sobre si este muro existía realmente, y en caso de estar ahí qué lo hacía más alto e inquebrantable que el de 'Juego de Tronos'. "En intervalos regulares, en los últimos 100 años los artistas de ambos lados de esta supuesta división han tratado de romperlo: Gershwin, Weill, Duke Ellington en su fase sinfónica, el gran movimiento minimalista en los 70. Cada generación, parece, ha tratado de construir un puente sobre este abismo una y otra vez". A la vez, confesaba que no creía que se hubiera dado ningún progreso real porque "la gente tiene una idea limitada de lo que es la música clásica".
Los límites entre ambos mundos parecen hoy más porosos que nunca
La generación actual no es ajena a esa dinámica y se están dando en los últimos años nuevos intentos por conectar estas dos parcelas musicales que, igual que el título de la película de Wim Wenders, están tan lejos, tan cerca. Un exceso de entusiasmo podría llevar a pensar que el acercamiento es ahora más intenso y fructífero que en otras épocas -quizá por el mayor alcance que proporciona internet, acaso porque poco a poco se van erosionando ciertos prejuicios-: igual es esperar demasiado de un proceso que tiene que ser lento y muchas veces frustrante.Pero si se observan los patrones de comportamiento en diferentes áreas, por ejemplo el implantado uso de la tecnología punta en las producciones de ópera, o el auge de una nueva hornada de intérpretes jóvenes que beben del barroco a la vez que picotean en el 'glam' o en la electrónica -el boom de los contratenores, con su cuidada estética chic y su androginia consciente, o el pianista Francesco Tristano, que un día toca Bach o Stravinsky y al otro pincha 'techno' de Detroit-, se pueden llamativos 'bugs' -por usar un léxico informático- en el sistema.
Lo más significativo, empero, no es el lento proceso de modernización del 'establishment' de la clásica, que quizá renueve peinados y vestuario aunque no repertorio, sino la entrada en juego de nuevos compositores que utilizan un lenguaje equidistante entre el modernismo del siglo XX -sus principales fuentes de inspiración serían el impresionismo francés, el minimalismo americano y la música sacra de Europa del Este- y la proximidad que caracteriza al pop. Hay variados matices, desde el autor de lenguaje rígido que decide componer canciones, como David Lang, al compositor joven -sea Nico Muhly, que alterna entre la misa y la psicodelia, entre el folk y la ópera-, o los nuevos fichajes de Deutsche Grammophon: Jonny Greenwood (guitarrista de Radiohead), Bryce Dessner (de la banda rock The National), Richard Reed Parry (el hombre orquesta de Arcade Fire).
Mientras por una parte se sostiene una construcción social, formada por intereses económicos de la industria y por una artificial división clasista, los límites entre lo culto y lo popular parecen hoy más porosos que nunca. El muro es de aire, pero resiste gracias al grosor obtuso del pensamiento colectivo a la vez que cada vez más compositores e intérpretes desprejuiciados cruzan su contrabando de un lado a otro gracias a festivales y un amplio público por ahora desconectado entre sí. Igual es pronto para esperar que se evapore la frontera, pero es importante negociar la paz de una vez. Va siendo hora.
Fuente:http://www.elmundo.es/cultura/2014/09/18/5419d5e9268e3e0e2c8b4571.html
Suscribirse a:
Entradas (Atom)