lunes, 9 de septiembre de 2013

Reeditando Una España Mejor: Las Joyas Más Excitantes Del Pop Ochentoso Español.

Dejo la entrada tal cual, la opinión con la que empieza la comparto casi igual que la persona que escribe esto.
Esto es una recopilación de grupos olvidaos que se están reeditando con una gran calidad.


España se echa las manos a la cabeza. Hace unos días se reeditó el único LP de un grupo de culto llamado FAMILY. El disco original ronda los 500 € en webs como Discogs. La reedición alcanza los 75€ en la misma web dos días después de ser editada. Acto seguido estalla una chistosísima polémica que dura alrededor de 3 días sobre uno de mis deportes favoritos: la reedición.  El arte de la reedición de discos inencontrables o simplemente maquetas o cassettes que nunca vieron la luz ha explotado. Gracias a Dios. Sirva este entusiasta texto para glorificar a todos esos sellos y entusiastas del pop que gastan su tiempo y ahorros en indagar en músicas extremas y reeditar grabaciones injustamente borradas de la historia por el paso del tiempo y por el inmerecido triunfo de otras propuestas mucho más mierdas y aburridas.
Si como muchos dicen, el formato vinilo está en auge, sin duda es por el constante rescate y edición de discos que marcaron épocas, grabaciones inéditas y grupos desconocidísimos rescatados por arqueólogos de lo extremo: la reedición está de moda y yo, lo celebro.

Del odio al amor. Youtube y Discogs.
Lo reconozco, hace unos años odiaba que se reeditaran discos. Me daba mucha rabia que muchos de mis grupos favoritos, de esos que había tardado siglos en conseguir sus grabaciones y que me servían para presumir socialmente en mi mini-círculo de amistades enfermas, fueran devueltos a la actualidad y consumidos por neo-indies que no lo merecían. El paso del tiempo, la calidad atómica de las nuevas reediciones y el sumo cuidado con que muchos artesanos envuelven estos artefactos me hicieron cambiar de idea.   
Youtube ha ayudado mucho a desempolvar tesoros. La plataforma de Google se ha convertido en la alternativa absoluta  a la sobredosis de plataformas digitales de música a la carta. Miles de usuarios destapan sus colecciones de maquetas, cassettes y discos de ediciones cortísimas en la plataforma para el disfrute y goce de millones de curiosos. La Wikipedia de la música, la bendita y sobresaliente Discogs.com ejerce de archivo detalladísimo de todas estas propuestas y de termómetro de su valor en el mercado.
Los discos que antaño costaban dinerales impagables ahora reviven en reediciones más económicas que se agotan y enseguida alcanzan precios desorbitados. La espiral coleccionista se retroalimenta. Es la ecuación de la ruina y del caos para todos los que nos excita el asunto.
Según Josh Cheon del sello oscurísimo Dark Entries, experto en reeditar joyas del tecno-pop y minimal synth de todos los rincones del mundo: “mi motivación al reeditar era poner en circulación grabaciones antiguas y raras para que la gente las pudiera conseguir fácilmente. Al principio decidí numerar las copias que editaba pero eso llevó a que mis discos triplicaran su precio nada más editarse en sitios como Ebay”. La manía de los coleccionistas está aquí para quedarse.

España en esto, va bien.
En nuestra querida España, república consolidada de chicha y nabo, extrañamente las reediciones de bombas del pasado están en auge. Son muchos los arqueólogos que están destapando los ochentas más atractivos, una nueva liga de ediciones con todo lujo de detalles está despertando el interés de coleccionistas y curiosos hispanos y de todos los rincones del planeta.
Sellos como el intachable Munster y sus ramificaciones Vampisoul o Vinilissimo están desempolvando catálogos exquisitos de punk (Desechables, Espasmódicos, Decibelios, Familia Real, Vulpess, KGB, Eskorbuto…), post-punk (Parálisis Permamente, Décima Víctima…), flamenco (Veneno…)  a un ritmo vertiginoso, de esos que causan ansiedad en el consumidor. Si a esta labor merecedora de un Oscar, le sumas la de otros sellos más pequeños como BCore (Reediciones de Código Neurótico, Kangrena, Los Canguros…) o Domestica (Impecables de Funeraria Vergara, Todo Todo, Interacción…) podemos empezar a tejer un mapa sonoro de una España mil veces más acojonante y excitante que la que nos han  pintado los medios de comunicación con tanta movida, re-movida y demás memeces. Incluso sellos foráneos reeditan discos que aquí a la mayoría ni les suenan, véase Dark Entries de San Francisco (Europa, Vocoder) o el sello neoyorkino Minimal Wave del que su primera referencia fue un 7” del grupo Los Iniciados, un maravilloso spin-off de los Aviador Dro.

Joyas reeditadas y por reeditar.
Y para finiquitar esta oda a los arqueólogos del siglo XXI quería rendir un homenaje a la cara B más excitante del pop español. He aquí una lista de discos reeditados que deberían estar en todas las discotecas de amantes de lo extremo y un anexo con discos y grabaciones de urgente reedición.  Pasen y disfruten, el pop español nunca ha sido tan excitante.
1.      Las Chinas. “Amor en Frío” LP (Munster Records)
Probablemente uno de los discos más esperados de los últimos tiempos. Las Chinas era un grupo de chicas del que conocíamos más fotos que canciones. Grabaron un single, editaron una canción para una película y dos más en un recopilatorio. Total 5. Ahora sale a la luz un LP con grabaciones inéditas masterizadas. El mejor grupo de chicas de los 80 con permiso de Las Vulpess ahora al alcance de todos. Maten por un ejemplar.

2.      Diseño Corbusier. “Actos de Maldad” y “Pérfido Encanto” LP´s (Vinilissimo/Munster)
Es triste pero es así, han tenido que pasar 20 años para que alguien desempolvara uno de los tesoros más alucinantes del subsuelo español. Digo triste porque mientras en blogs de medio planeta se dedicaban a poner por las nubes a este dúo de Granada en España parecían borrados de nuestra historia. Ahora, los dos LP´s originalmente editados en el sello del grupo AUXILIO DE CIENTOS están disponibles para la nueva legión de fans experimentales. ¡Aleluyah!

3.      Ataque de Caspa LP maqueta/ versiones. (Gramaciones Grabofónicas/ Yoyó Industrias)
Alucinante. Un día aparecieron unas canciones en un Myspace. Eran tan buenas, tan contagiosas, tan superiores a todos los grupos de la actualidad que todos pensamos si Ataque de Caspa eran una broma de algún moderno talentoso. Nada más lejos. Aquella maravilla que tenía cada día más plays eran las únicas grabaciones de un grupo de Madrid de los primeros 80 del que poco se sabía. Anntona, guitarrista de Los Punsetes (que por cierto, suenan parecidísimos a ADC) cogió esas grabaciones, las masterizó y editó un disco con dos míticos lados. El A con la maqueta original y el B con versiones de las mismas de Linda Mirada, Punsetes, Triángulo de Amor Bizarro… Una obra de arte, ahora agotada y de culto.

4.      Línea Vienesa “Remando en el Volga” LP (Domestica)
Otra de esas maravillas mencionadas una y mil veces en los libros de historia y que jamás escuchamos hasta la era Youtube. El sello Domestica, excelso revitalizador de exquisitas propuestas del pasado, reunió todas sus grabaciones y editó 250 copias de un tesoro que todos los amantes de los sintetizadores retorcidos y las letras rallantes deberías tener en vuestra colección. Estéticamente eran más raros que Visage y Classix Nouveaux juntos. Sus cajas de ritmo, sus letras y las canciones en las que cantaban a veces en alemán medio inventado les han convertido en una de las propuestas más acojonantemente torcidas y maravillosas del pop español de todos los tiempos.

5.      Kremlyn  (Domestica)
Dúo increíblemente freak que tan sólo tenía dos instrumentos: un casiotone y un órgano destrozado pero celestial enchufado a un pedal que lograba unos sonidos chirriantes y tremendos. El resultado, para mi, es uno de los hallazgos más tremendos de los últimos tiempos, algo así como si unos niños fans de Yazoo, Depeche Mode o los B-52 graban un disco después de cinco ensayos. Ojo, sólo 320 copias.

6.      Oviformia Sci  (Próximamente reeditado en Elefant Records)
Sin ánimo de exagerar uno de los 10 mejores grupos de los 80 en España. No editaron nada pero los videos de sus excelsas apariciones en la televisión han provocado una legión de fans gigantesca en el mundo entero. ¿Por qué? Por una estética futurista e hiper-cuidada que incluso hoy impacta y sobre todo por una colección de  incontestables HITS sintetizados que no desentonarían en las discografías de los primerísimos Depeche Mode u Oppenheimer Analysis. En serio, este cuarteto misterioso facturaron el pop más perfecto de los 80 sintetizados a nivel mundial.
¡Mucho ojo! hace poco se encontraron en una caja las bobinas originales de las grabaciones de Oviformia Sci. El sello Elefant Records las ha rescatado, masterizado y ya está preparando el lanzamiento de lo que sin duda será una de las reediciones del siglo: OVIFORMIA SCI en su máximo esplendor. Escuché algunas de las canciones hace unos meses y todavía estoy babeando. Estén atentos y maten por una copia.  
Por cierto, notición también desde Elefant Records, el sello sacará a la luz en varias reediciones de los primeros directos y maquetas de los mismísimos AVIADOR DRO. ¿Se imaginan “Anarquía en el Planeta”, “Rosemary” o “Corazón de Batidora” sonando como dios manda? Sólo de pensarlo me pongo nervioso.

7.      Agrimensor K. Sin reeditar.
Para todos los que crecimos escuchando a The Cure y Parálisis Permanentelos Agrimensor K fueron uno de los descubrimientos más importantes de nuestra juventud siniestra. Tan sólo dos singles muy oscuros en lo musical y misteriosos en su arte gráfico fueron su legado. Las únicas fotos del dúo parecían descartes de las sesiones del Faith de The Cure: figuras sombreadas, cabezas mirando a los pies y botas en punta con hebillas. Canciones como “¿Juegas al Escondite?” o “Principio y Fin” son de esos hits que crecen con el paso del tiempo. Han pasado 30 años y suenan igual de increíbles y misteriosas que entonces. Que alguien haga una campaña en Change.org para su inmediata reedición por favor. Un poco más mayores se transformaron en La Dama se Esconde que tienen algunos hits impepinables.

7.      Los Monaguillosh. Sin reeditar.
Escuchen “Voces en la Jungla” y explíquenme ustedes porque nadie ha osado recopilar sus dos singles y sus maquetas y brindarlas al mundo como merecen.

9.      Magenta. Sin reeditar.
Muchos dicen que el único disco de Magenta, producido por el inmenso Nacho Cano de Mecano, es una obra maestra. Estoy un poco de acuerdo. Este LP de un grupo íntegramente formado por mujeres de tremenda formación musical es un LP clásico del pop español que a nadie interesó. El paso del tiempo y un buen renacimiento debería devolverle su magia y brillantez. Las canciones y la sobradísima y meticulosa producción de Nacho Cano necesitan ser reivindicadas. Escuchen “Detrás de mí” y entenderán de lo que hablo.

 
10.  Morticia y los Decrépitos
Post-punk descarado y hits de infarto son las dos características de esta mega-grupo de Alicante enterrado por el olvido. Dos reediciones en formato 7” y un montón de maquetas en Youtube confirman que este conjunto debería ser reeditado con todos los honores: vinilo de color negro y blanco, libreto y miles de fotos porque además de canciones redondas, el look de estas bestias estaba a la altura de los grupos más pintones de UK.



Y hasta aquí mis favoritos y deseos para los años que nos vienen. La cara B del pop español acabará siendo la Cara A y sino, al tiempo.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Quien Manda En La Música En Directo En España

Una opinión sobre el acceso de menores a conciertos que me ha gustado tal y como la expone, bastante simple y sencilla para la comparación que música y drogas no están tan unidas como se cree.




No entiendo por qué no he escrito antes de esto, cuando lo he hablado tantísimas veces con amigos: es una vergüenza que en España llevemos años aceptando pasivamente el lamentable hecho de que en las salas de conciertos de este país no puedan entrar menores de 18 años. Es una jodida pesadilla.
Este país, como para tantas otras cosas, se está convirtiendo en el sumidero de la música y en el paraíso de ladrones, defraudadores, tramposos y vecinos malencarados. Un disparate.
El amor por la música empieza a manifestarse a edades muy tempranas. Desde los 2 ó 3 años, un niño es capaz de diferenciar sonidos y con 5 puede diferenciar todas las notas musicales. El ritmo lo llevamos todas las personas dentro desde el mismo nacimiento y lo marca el latido del corazón. Si los padres son sensibles a la música y tienen cierta afición por la misma, lo normal es que los niños estén expuestos a los discos y las canciones que se escuchan en casa o en el coche, sin contar, por supuesto, las canciones que les cantan en el colegio y que sirven para que aprendan, de una manera divertida, los misterios más fáciles de la vida. Es decir: las personas estamos expuestas a la música desde el principio del principio. Hay estudios, como el de Rene Van de Carr, que aseguran que un feto de 33 semanas acaba respirando al ritmo de la música a la que está expuesto. Se puede leer más aquí (en inglés). Hay otros estudios que no lo afirman de manera tan tajante pero, importante, no lo niegan en absoluto. Por tanto, no es complicado concluir que LA MÚSICA ES BUENA PARA EL SER HUMANO. Hasta aquí todos de acuerdo.
El problema empieza a partir de los 10-12 años: el niño empieza a tener sus propios gustos, a desarrollar su curiosidad y a emanciparse poco a poco de la corriente principal que marca los padres. Recuerdo con una sonrisa de oreja a oreja mi primera cinta de cassette, que marcó el verano de 1988, cuando Clara, la chica que nos cuidaba cuando mis padres tenían cosas que hacer, me la grabó. Era el Tunnel of Love de Bruce Springsteen y acabó desgastada de tanto rolar. Después de esa vinieron muchísimas más y luego miles de discos más (creo que este link ya lo he puesto, pero por si acaso: mi colección de discos actual). Y aquí empieza el dilema-barra-conflicto: ¿Cuál es el siguiente paso a la pasión por los discos? Fácil: los conciertos. No hay que ser el jefe de neurocirugía de un hospital nórdico para adivinar que una cosa lleva a la otra y que no hay nada malo en este proceso. Sin embargo, la cultura del miedo que estaba instalada en nuestra sociedad durante los 80 (mitad por el hecho de que salíamos de una dictadura, mitad porque los 80 fueron años muy complicados en cuanto a juventud y drogas se refiere), hicieron pensar a algunos padres que el camino que emprendían sus hijos era un camino que implicaba perversión, yonkismo, maldad, música y muerte. Ojo: mis padres entre ellos. Pero qué va (“ojalá”, he escuchado decir a muchos). La droga o el alcohol están instalados en la cultura del ocio, pero no son elementos exclusivos de la música. ¿Hay público de los conciertos que bebe y se droga? Sin duda. ¿Son todos? No. Lo mismo ocurre con los músicos. Y diría que los porcentajes de participación son similares en cualquier subgénero de ocio al que nos refiramos.
 Nirvana+1992-07-03+Madrid+2 Nirvana+1994-02-08+Madrid+3A los 14 años vi a Nirvana en directo (y repetí a los 15 ó 16) y a esa misma edad fui a mis primeros conciertos. Los años de instituto fueron una tensión constante entre los conciertos a los que me dejaban ir, los conciertos a los que iba y los conciertos a los que mis padres no me dejaban asistir. Aun así, pude vivir noches inolvidables con Metallica, Guns N’ Roses, Sick of it All, Bad Religion, Faith No More, L7 Therapy?, Pantera, R.E.M., Sepultura, Biohazard… El impacto de aquello transformó mi vida para siempre. Luego vinieron festivales, más conciertos y viajes fuera de mi ciudad para ver a bandas que no pasaban por Madrid. Mis padres acabaron por entenderlo.
Hoy en día, ningún menor de 18 años puede entrar en conciertos. Con esa edad yo ya había visto a más de 150 bandas en directo. Ya había experimentado más de 150 veces miles de sensaciones diferentes que contribuyeron positivamente a la formación de mi personalidad. Ya había visto cosas, había sacado mis propias conclusiones, había conocido a gente con la que luego entablé una amistad verdadera, había gritado, había dormido en paradas de autobús, había perdido metros, había dormido en tiendas de campaña para ver a Beastie Boys o a Nick Cave y había decidido no probar ni una gota de alcohol (empecé a beber a los 24 años).
Sin embargo, hoy la cosa es MUY diferente: hoy un menor de 18 años tiene cercenada la posibilidad de experimentar todas esas cosas delante de un grupo de música y dentro de una sala de conciertos (da igual el aforo). ¿Por qué? Porque desde que en España aumentó de 16 a 18 años la edad para consumir bebidas alcohólicas, también aumentó la edad para entrar a conciertos. (Nota: los conciertos que vi por debajo de esa edad fue porque me colé con un DNI falso -win!- o porque iba acompañado de un adulto). ¿NO ES INCREÍBLE? Sí, señor. En este país, para esto, MANDAN LAS MARCAS DE ALCOHOL. Lo explico: Las autoridades prohíben a un menor de 18 años estar en un recinto cerrado donde se venda alcohol. A pesar de ello, los menores de edad pueden asistir a los festivales de música (también cerrados) acompañados de un adulto. Y allí también se vende alcohol (de hecho, se vende mucho más alcohol que en cualquier otro sitio). Curiosamente, cualquier menor de edad puede acudir al fútbol donde, ejem, en la mayoría de las ocasiones esos menores están expuestos a conductas muchísimo más peligrosas (insultos, consumo de alcohol de manera ilegal -está prohibido venderlo e introducirlo, pero se introduce y se bebe- y conductas violentas: simbología nazi, cánticos racistas y, en general, actitudes provocadoras contra los aficionados y equipo contrarios). Y otra buena: la edad mínima para acudir a una corrida de toros es de 12 años. En otros sectores de ocio -en un cine, un teatro, un parque de atracciones o una hamburguesería-, se vende alcohol. Y si uno es un poco avispado, lo puede comprar y consumir siendo menor de 18 años.
De todas formas, cualquier comparación se queda en los huesos si tenemos en cuenta que cualquier menor puede entrar A UN BAR. ¿Cuál es la diferencia entre un bar y una sala de conciertos? El grupo en directo. Me desespero, maldita sea.
Straight-edge-XEn Estados Unidos, un país con el que deberíamos compararnos en este sentido, la edad para consumir alcohol en muchos estados son los 21 años. Sin embargo, no existe una normativa nacional que regule la edad de los asistentes a los conciertos. Allí la música importa. En Nueva York o en San Francisco, se puede consumir hasta vino (¡¡¡copas de vino, en serio!!!) en conciertos de música alternativa. ¿Cómo evitan los clubes que menores consuman? Con las míticas ‘X’ en las manos, que luego fueron el símbolo del movimiento Straight Edge dentro del punk y el hardcore.
Amigos: movilicémonos para que nuestros menores puedan desarrollar su pasión por la música igual que ocurre en cualquier país civilizado normal, y que no sean las marcas de alcohol las que dicten el cómo y el cuándo en nuestras salas de conciertos.

Fuente: http://xthesecretsocietyx.wordpress.com/2013/08/29/quien-manda-en-la-musica-en-directo-en-espana/

miércoles, 28 de agosto de 2013

El Regreso Del Dj Fiestero

El vídeo de Richie Hawtin en Amnesia (Ibiza) liándola durante casi diez minutos nos reabre el debate sobre si la fiesta debe estar únicamente en el público o el DJ también puede entrar en la dinámica de drogas, bailes y espectáculo. Por lo que parece, tras unos años de calma, el DJ fiestero está de vuelta.

En una secuencia de acontecimientos que pudiera estar escrita por un guionista de Hollywood canalla y enganchado a la ginebra, Richie Hawtin dio el pasado 19 de agosto –un martes por la mañana en Ibiza, en el marco de la alborotada residencia de Cocoon en el club Amnesia– el perfecto recital de lo que no se debe hacer en una cabina de DJ. Venga esa sinopsis. Al principio de todo, la música se detiene. No es un error técnico, como a veces puede ocurrir si salta un plomo. Es el plomo de Hawtin más bien el que salta al estar éste más atento a la taladrada –otrosí dicho ‘comida de oreja’– de un colega y a recibir el morreo (sin lengua) de una groupie que de estar controlando la mesa. Si se observa cuidadosamente la imagen en la repetición de la jugada –‘pónmelo, pónmelo’, que diría Josep Pedrerol–, es el propio brazo de Hawtin el que detiene el sonido, y su gesto inmediato, entre la sorpresa y la preocupación del que sabe que ha metido la pierna, no engaña, por mucho que intente disimularlo con gesto napoleónico de mirada altiva mientras recibe el ruido del público.
richie-hawtin-cocoon-amnesia-2013_280813_1377675054_54_.jpg Richie Hawtin @ Cocoon Amnesia 2013

Esto no sería nada si la cosa se resumiera en un simple ir y venir de faders, pero esto es sólo el comienzo: tras recuperar el sonido, y con un melocotonazo muy serio incapaz de hacerle comprender qué está tocando y cómo debe manejar la situación, Hawtin vuelve a perder la señal de audio en varios momentos, sin perder por ello la concentración en lo importante de todo este asunto, que es el revolotea de la comitiva de suripantas, musculocas y demás especímenes de la fiesta que le rodean en su reducido espacio de trabajo; una chica le trae unos nuevos cascos después de haber partido por la mitad los que aparentemente le fallaban y arrojarlos al suelo, prosigue el besuqueo y los frotamientos, hay gestos hacia el gallinero con el dedo extendido en plan Alejandro Sanz, miradas perdidas, sobaquera sudada al viento. Y cuando todo parece estabilizado, una mano se extiende desde el otro lado de la vitrina y Hawtin se sube a la mesa olisqueando fiesta: parece que se vaya a tirar a la manada, que fuera a volver a su vieja afición por el stage diving, pero se arrepiente en el último momento, regresa tras el ordenador y el sonido, una vez más, desaparece mientras una aprendiz de Lady Gaga le muestra un peluche. Alguien se queja entre el público; Hawtin muestra su dedo medio, como Luis Bárcenas en el aeropuerto, como Aznar en la universidad de Oviedo, y finalmente, ya sí, se lanza al público dando una extraña voltereta que bien pudiera haber acabado con fractura de cervical. Más tarde, lo que se va para el suelo (o casi), es un reproductor de CD, emulando aquellos conciertos de rock que acababan con todos los amplificadores reventados a golpes de mástil (variación muy sui generis de la innovación aportada por Skream en una pasada Boiler Room, en la que se dedicó a regalar parte del equipo de la mesa al público, que se comportó como una manada de asaltadores de tiendas de electrodomésticas en una noche de apagón en la ciudad). En definitiva, un día cualquiera de Ibiza en el que el suministro de bolsitas mágicas ha sido especialmente promiscuo.
sven-vth-richie-hawtin_280813_1377675833_10_.jpg Richie Hawtin y Sven Väth

El vídeo de Hawtin, que lleva ya unos días circulando por la red generando un divertido debate sobre si da risa, pena o sencillamente provoca vergüenza ajena, responde a un tipo de situación que hacía tiempo que no veíamos en esta dimensión tan extrema. Años atrás, justo cuando las fiestas Cocoon estaban en su apogeo en Ibiza, estas imágenes se producían de forma más habitual, no sólo con el propio Hawtin de protagonista, que no escatimaba en oportunidades de amorrarse al pilón y beber alcohol a gollete a la vista de todo el mundo, o de lanzarse al público o de pegarle un morreo de tornillo al primero que pasaba, sino con el sello de calidad politoxicómana del jefe Sven Väth, que no solo conoce a qué sabe la lengua de Richie, sino que superó con creces en la década pasada su leyenda negra como el DJ más aficionado a los narcóticos de los años 90 –nunca hay que cansarse de recordar que más de una vez acabó sus sesiones en el extinto club Omen de Frankfurt recibiendo asistencia médica y oxígeno tras maratones de trance y éxtasis de casi 24 horas sin pararse nada más que para mear–. Eran los tiempos en los que el minimal se estaba volviendo ‘maximal’, cuando la gente exploraba la espalda de Sven buscando quistes de residuos tóxicos como si fueran pepitas de oro en el río Pecos, cuando las capitales del clubbing eran Berlín (en invierno) e Ibiza (en verano), y ambas mantenían una interesante (y paradójica) reputación por promover el tech-house más experimental del momento a la vez que las rutinas de fiesta más intensas acompañadas de tiritos de keta, reflejadas de manera casi naturalista en el documental “Feiern” (2006) de Maja Classen, algo así como un análisis antropológico de las costumbres sexuales, rituales y animales de diferentes DJs berlineses y los clientes habituales de templos como Watergate o Berghain, justo en el momento en que la capital alemana se consolidaba también como el lugar de destino preferido de la ‘Easyjet set’.

"De Villalobos se llegaron a documentar tour de forces de hasta cinco días (y sus noches) sin dormir apenas"
ricardovillalobos_270813_1377603440_42_.jpg Ricardo "Pillaglobos"

En esos días estaba también en su apogeo Ricardo Villalobos, no sólo un productor excepcional, sino un consumidor de drogas voraz, al que muy a menudo se le hacían fotos cuando estaba de after pinchando, con la atención bajo mínimos, la mandíbula colgante, los ojos en blanco, el cuello sudado, el pelo sucio. “Conozco muchos fotógrafos que tienen órdenes de esperar durante horas para sacarme la foto. Siempre aguardan hasta el final, esperando el momento en que estoy más cansado. Nunca las hacen cuando estoy pinchando, o cuando no saco una cara extraña, es injusto”, me comentaba hace años el propio Villalobos en una entrevista publicada originalmente en Go Mag y en la que no rehuía el tema de las drogas, cuando en Berlín existía el chascarrillo sobre qué DJ famoso aparecería muerto primero tras una larga fiesta –de Villalobos se llegaron a documentar tour de forces de hasta cinco días (y sus noches) sin dormir apenas. “Hay un mito sobre mí, pero es falso”, se defendía el productor chileno en la mencionada entrevista. “Reconozco que consumo drogas, pero voy con mucho cuidado con lo que hago y rara vez me paso de la línea”, algo que puede entrar en conflicto con otra frase de la misma charla: “vivo para la fiesta y no me veo a mí mismo en casa, delante de la estufa, con la mantita y tomando el té”. O como diría el afamado futbolista Guti, “no paro de día, y no paro de noche”.
villalobos-richie-sven_280813_1377675779_89_.jpgRichie, Sven y Ricardo

Cuenta la leyenda que fueron Sven Väth y Villalobos los que arrastraron a Hawtin a un nuevo estilo de vida, aunque más que de una abducción en plan secta religiosa habría que hablar de agentes provocadores. En diferentes entrevistas, Hawtin también se ha referido al asunto de las fiestas salvajes: admitía haber cambiado tras su mudanza a Berlín, al empezar una nueva vida fuera de Nueva York y de los recuerdos de su ex novia; eso se tradujo en nuevas amistades, otro ambiente, una liberación que se hizo todavía más laxa cuando el que era el príncipe del techno duro y experimental comenzó a disfrutar del estilo de vida de los clubes con horarios de apertura de 24h. Pero esta tendencia, dominante entre 2004 y 2009 aproximadamente, se ha relajado en los últimos tiempos. Hasta el vídeo de Hawtin en Amnesia no se había documentado ninguna meada fuera de tiesto especialmente memorable de la pandilla Cocoon: Luciano, por ejemplo, está afianzado en su estatus de DJ de masas, facturando de una forma exagerada, mientras que Väth ya tiene una edad y no está para muchos trotes, y Villalobos rebajó su vida pública poco después de ser padre. Hawtin, que tendría que haber sido el más ejemplar de todos, hizo amagos de reforma cuando recuperó su lado experimental tras la reactivación del proyecto Plastikman y el proyecto “Arkives”. Como si de repente se hubiera acabado la fiesta, la fase infantil, y hubieran vuelto los hombres serios y responsables capaces de no mezclar el ocio con los negocios. En cierto momento, hubo consciencia general de que se estaban sobrepasando ciertos límites: de eso va, sin ir más lejos, la película “Berlin Calling” (Hannes Stöhr, 2008), que protagonizara Paul Kalkbrenner: de la caída, hundimiento y vuelta a la luz de un DJ atrapado en una espiral malsana de fiestas, drogas y huida de la realidad.

"Aunque un desliz no sea un síntoma de la deriva de Hawtin, el desliz de Hawtin sí es síntoma de la deriva del mundo DJ en ciertos estadios masivos"
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El vídeo de Hawtin vuelve a modificar la percepción popular sobre su figura. Probablemente no sea un síntoma de una deriva personal y sólo haya que tomarlo como una mañana de locura al sol de la terraza de Amnesia, pero cada nuevo espectáculo de esta dimensión ayuda a ir limando el prestigio acumulado con los años, erosionando su fachada de artista convincente y futurista, y acercándole al de la pantomima que, como demuestra la pujanza de la escena EDM y su dominio aplastante en la música de baile de masas, es donde está el dinero. Más allá de la manera en que Hawtin gestiona su patrimonio artístico –la reedición de sus discos, más rarezas, en “Arkives” es casi monumental, un documento techno de primer orden–, lo que le pierde es su forma de gestionar su carrera como DJ. Por muy atractiva que sea la programación de sus noches enter. en Space –donde están coincidiendo artistas como Vatican Shadow y Demdike Stare con Marco Carola, aka ‘el trípode’, y Maya Jane Coles–, y por muy altos que sean los resultados artísticos, periódicamente se produce ese desliz que le hace retroceder unos pasos: su imagen haciendo stage diving con esa laxitud de cuerpo de quien está fuera de sí –tradúzcanlo al griego clásico y quedará más claro que el agua– siempre será más recordada (y cotilleada) que un ejemplar trabajo de puzzle en tiempo real con el software y la mezcladora Allen & Heath.
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"La EDM ha traído
otro tipo de DJ
que admite que la
música electrónica
ya no tiene historia
y la utiliza como
una parte más
del espectáculo"

Pero aunque un desliz no sea un síntoma de la deriva de Hawtin, el desliz de Hawtin sí es síntoma de la deriva del mundo DJ en ciertos estadios masivos. Curiosamente, el clubbing había vuelto a una zona de apaciguamiento desde que el minimal a la manera berlinesa había perdido el centro de gravedad de la actualidad electrónica. Con el predominio de la escena londinense, en cierta manera, se volvió al ambiente recluido, oscuro; el dubstep y sus derivados, pese al fulgor del UK Funky, nunca han sido músicas para amaneceres y piscinas, como tampoco lo ha sido el revival house y techno de la vieja escuela, que no sólo llevaban asociados consigo un tipo de sonido canónico, sino una manera respetuosa (casi religiosa) de acercarse al ritual de mezclar y compartir la música. Seguía existiendo la fiesta, pero por unos cauces pacíficos que fueron dinamitados por completo cuando llegaron los americanos, sus láseres, su EDM y su inclinación tardo-adolescente. Al evocar los instantes primerizos del enamoramiento con el éxtasis y una cultura del espectáculo derivada del culto a la celebridad y los rituales del rock’n’roll, la EDM ha traído otro tipo de DJ –o, si lo decimos en el argot actual, de ‘tocabotones’– que admite que la música electrónica ya no tiene historia, ni tradición, ni exigencia de respeto, y la utiliza como una parte más –enérgica, fuerte, visceral, primitiva– del espectáculo. Cuando aparecieron artistas como Skrillex en el circuito, sus rasgos identitarios eran casi reptilianos: sonido alto, drops, energía rockera (uso y abuso del riff), luces, y un contacto con el público también muy rock’n’roll, que solía culminar con el stage diving a modo de ceremonia de comunión entre el oficiante y su parroquia –Skrillex se ha jugado el tipo más de una vez, siempre saliendo a hombros–.
aoki_280813_1377677145_16_.jpgSteve Aoki

Cuando se empezó a notar el boom de la EDM, Richie Hawtin intentó subirse al carro. No tanto en el espacio europeo, donde ese tipo de tácticas serían recriminadas, sino en el americano, presentándose como uno de los pioneros de la corriente, como un ‘innovator’, a lomos de una gira coast-to-coast donde adaptaba sus sets habituales a los requisitos de músculo del nuevo público joven americano. Su éxito fue relativo –mientras los top DJs del momento han preferido Las Vegas, él sigue en Ibiza–, pero la semilla de las nuevas reglas del show quedaron plantadas en su interior. El numerito de Amnesia no deja de ser una versión ampliada de la típica fiesta en la cabina que tanto se ve en verano y en los chiringuitos –el DJ pinchando, gente alrededor moviendo el esqueleto, sobre todo mujeres en bikini, con un va y viene de alcohol y bolsitas por lo bajini–, el mismo modelo visual que más tarde adoptaron los inventores de Boiler Room, bajo la inspiración de gente como Steve Aoki. Porque si se aprecia un regreso del DJ fiestero, es en Aoki donde hay que ir a buscar el modelo perfecto: no sólo hace stage diving, sino que también practica la modalidad en lancha inflable (a la que también se puede subir el público); no sólo consume alcohol, sino que se vacía las botellas a chorro sobre su boca abierta y luego escupe el líquido como si fuera un tragafuegos; no sólo ofrece su mano al público, sino también una tarta, que siempre va a parar a la cara del más afortunado. Y cuando las cosas salen mal, siempre es capaz de darle la vuelta a la situación y hacer del mayor de los ridículos el más grande de los triunfos.

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En una secuencia de acontecimientos que pudiera estar escrita por el guionista favorito de James Franco, Steve Aoki falló el pasado mes de noviembre en Puerto Rico al ejecutar uno de los números estrella de su show, que consiste en lanzarse desde la cabina a un trampolín (en realidad, una cama elástica) situado enfrente del público. El aterrizaje fue correcto –la curva desde el borde hasta la lona fue exacta y acertó en el justo centro–, pero el rebote fue inesperado, llevando a Aoki hasta el borde y contra un muro, con lo que se dio un fuerte golpe en el cuello que le tuvo gesticulando sobre la colchoneta al más puro estilo Dani Alves cuando simula una falta. No fue precisamente un susto: los primeros auxilios detectaron peligro, se suspendió la sesión y Aoki se fue para el hospital, siempre acompañado de su cámara personal, que documentó todo a la perfección: el hostiazo, la alarma, la ambulancia, el check-in con los servicios médicos. El DJ-espectáculo no deja de ser un payaso que desprestigia la profesión, pero puestos a hacerlo, mucho mejor con sentido del espectáculo, como si fuera un show de delfines en un zoológico –caso Aoki– que no abundando en el cutrerío –caso Hawtin–. Por lo demás, estas demostraciones de poca vergüenza dan motivos para preocuparse: son avisos que indican que el DJ fiestero, ese animal salvaje que ya creíamos domesticado, está de vuelta y que todavía tiene verano por delante para hacer un destrozo en la autoestima de la profesión. Que tiemblen los camellos.

Fuente: http://www.playgroundmag.net/musica/articulos-de-musica/columnas-musicales/el-regreso-del-dj-fiestero

8 Portadas De Discos Que Llevarian A Sus Autores A La Carcel

El verano es el momento adecuado para los post cíclicos y las noticias recurrentes, es decir, esas que se repiten una y otra vez como lo del “récord de aparatos de aire acondicionado vendidos”, la “plaga de medusas en la costa mediterránea”, “el precio de los libros de texto se torna excesivo en la vuelta al cole” o “un político español dimite”. Y aquí nos hallamos con una entrega del ya manido “las peores portadas de la historia de la música”. Mil veces visto y mil veces disfrutado por aquello de que la cantidad de mierda que produce el ser humano no conoce límites.
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Llevo exactamente una hora dándole vueltas a por dónde empezar con esto. El principio de este post, de la vida, del universo, es sin duda la portada de Bestiality. Es complicado condensar en una sola imagen lo milagroso del mundo en el que vivimos, el hecho de que la armonía natural entre hombres y bestias se exprese de una manera tan parca y bella a la vez. Es cierto que cuesta discernir cuál es la parte humana y cuál la animal, pero por fortuna el detalle de las gafas es totalmente revelador. Eso es HAMOR.
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Esto sería divertidísimo de no ser por el mal rollo que da. Mucho antes de que Loquillo prometiese que “La Mataré”, la violencia de género tenía ya una presentación de impacto en single de siete pulgadas. La pobre Jenny se ha dado, parece, un golpe contra la puerta del salón y su rostro revela que la próxima vez deberá tener más cuidado. A lo que no hay narices de encontrarle sentido es al zagal que inclina su tronco mientra se alza en el hombro de la chica.
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- Oh, oh, Julie, te quiero cantar.
- Sí, pero de abuso de menores no habíamos hablado nada.

Parece que a John Bult se le fue la cosa de las manos. Es muy difícil intentar explicar la situación mejor que el rostro de la pobre Julie que, a buen seguro, celebrará su decimosexto cumpleaños en el juzgado de guardia. El detalle de la jarra de cerveza a medio terminar junto al cenicero no hacen sino dotar de más credibilidad a la escena invocando a lo cotidiano y a lo cercano, es decir, podrían ser sus hijas las que estuvieran departiendo con John.
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La vida de las estrellas infantiles es muy complicada. Que se lo digan al tabique nasal de Drew Barrymore o a los genitales de Macaulay Culkin. Cuando Tino (sí, el Tino de Parchís) trató de lanzar una carrera en solitario era un triunfador, una persona capaz de hacer el pino mientras cantaba (esto es totalmente real). Nada que ver con los juguetes rotos mencionados anteriormente. Sin embargo, el bueno de Tino se empeña en poner mirada modo “búsqueda del amor” a la vez que se roza la pancita con esmero. Probablemente, John Bult habría estado encantado de invitarle a una Mirinda.
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Es muy difícil ser más desgraciado que Freddie Gage. No lo quedan amigos y ahí comienza el misterio. Si tuviera pinta de yonki de Las Barranquillas ya sabríamos qué ha sido de ellos. Todos caput por un mal pico. Sin embargo, Freddie es un tipo bien vestido, bien peinado y que, salvo los 20 gigabytes de porno que todos guardamos en nuestros discos duros, no parece tener vicios ocultos. Pues bien, las apariencias engañan ya que, efectivamente, Gage tuvo un turbio pasado con las drogas junto a unos amigos que acabaron bajo tierra. Todo ello le llevó a convertirse en pastor evangelista. Lo normal, vamos.
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¿Cómo lo hace? NI IDEA.



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¿Qué hace esto aquí? Seguro que se lo preguntan. Al fin y al cabo no es más que otra portada de un estrábico con barbas y cara de susto. Pero, ojo amigos, que no es un estrábico cualquiera. Es el mismísimo Charles Manson lo cual convierte una portada de disco fea en una portada de disco fea con Charles Manson. ¿No es delicioso que, tras la noche en la que entró en una fiesta sin invitación, cante al amor en el interior de una carpeta como la que se muestra en la imagen?
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 Esta portada es LA POLLA.

Fuente: http://www.yorokobu.es/portadas-de-carcel/?fb_action_ids=10151627807416964&fb_action_types=og.likes&fb_source=other_multiline&action_object_map=%7B%2210151627807416964%22%3A214086695416747%7D&action_type_map=%7B%2210151627807416964%22%3A%22og.likes%22%7D&action_ref_map







Dueño De la Muela Podrida De John Lennon Planea Clonar Al Ex Beatle

Luego de adquirir en una subasta la muela podrida de John Lennon, el dentista Michael Zuk ha presentado su proyecto de clonar al cantante y compositor a partir del material genético contenido en esta.

lennonHace un par de años ocurrió una de esas subastas para las cuales el adjetivo e peculiar parece insuficiente: la casa Omega Auctions, con sede en Nueva York, puso a la venta una muela podrida de John Lennon que, se dice, alguna vez el cantante regaló a su mucama Dorothy “Dot” Jarlett entre 1964 y 1968.
En aquella ocasión fue un dentista, el Dr. Michael Zuk, quien se hizo del preciado molar por la suma de 31 mil dólares.
¿Pero qué hacer con semejante tesoro más allá de conservarlo y quizá presumirlo? Acaso después de muchos planes al respecto, no todos viables, Zuk llegó a una conclusión: a partir del material genético contenido en la muela, clonar al mismísimo John Lennon.
“Estoy nervioso y emocionado por la posibilidad de seamos capaces de secuenciar por completo al ADN de John Lennon; muy pronto, espero”, dijo el dentista al presentar su proyecto (el cual puedes apoyar en el sitio JohnLennonDNA.com)

Fuente: http://pijamasurf.com/2013/08/dueno-de-la-muela-podrida-de-john-lennon-planea-clonar-al-ex-beatle/

La Lista De Los DJ's Mejor Pagados De Este Año

La lista de este año de los hombres que ganan inmensas bolsas de dinero por poner tracks pregrabados en público es al menos desalentadora.

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Mientras la popularidad de la música para sacarle brillo a la pista escala como meteoro, los sueldos de los deejays lo hacen también. Lamentablemente, como suele suceder en muchos casos, entre más aumenta el gusto por la electrónica pareciera que, proporcionalmente, la calidad queda en duda.
Este mes Forbes publicó su segunda compilación anual de los Electronic Cash Kings [Reyes Electrónicos del dinero]. El año pasado, la superestrella holandesa Tiësto fue el primero en la lista con un ingreso estimado de $22 millones de dólares; este año estará ganando 10 millones más, pero queda en segundo lugar detrás del productor escocés Calvin Harris. El ranking de Skrillex ha bajado a la novena posición, pero no porque el semi-dios del dubstep esté ganando menos, sino porque sus colegas están ganado mucho más. De acuerdo con la metodología de Forbes, Deadmau5, Swedish House Mafia, Afrojack y Avicii han doblado sus ingresos en un año.
2013
1. Calvin Harris ($46 millones)
2. Tiesto ($32 millones)
3. David Guetta ($30 millones)
4. Swedish House Mafia ($25 millones)
5. Deadmau5 ($21 millones)
6. Avicii ($20 millones)
7. Afrojack ($18 millones)
8. Armin van Buuren ($17 millones)
9 (empate) Skrillex ($16 millones)
9 (empate) Kaskade ($16 millones)
11. Steve Aoki ($14 millones)
12. DJ Pauly D ($13 millones)
13. Diplo ($13 millones)

2012
1. Tiesto ($22 millones)
2. Skrillex ($15 millones)
3. Swedish House Mafia ($14 millones)
4. David Guetta ($13.5 millones)
5. Steve Aoki ($12 millones)
6. Deadmau5 ($11.5 millones)
7. DJ Pauly D ($11 millones)
8. Kaskade ($10 millones)
9. Afrojack ($9 millones)
10. Avicii ($7 millones)

viernes, 23 de agosto de 2013

El Indie Y La Superioridad Moral: El Error De Pecar De Orgullo

El indie y la superioridad moral: el error de pecar de orgullo | PlayGround | Articulos Musica

Un encendido debate ayer en las redes sociales volvió a poner sobre la mesa uno de los pecados capitales del público autodenominado 'indie': el del orgullo, o la soberbia, de creerse superiores (moralmente) a otros públicos consumidores de otra clase de música. ¿Se sustenta esta tendencia? ¿O realmente somos menos guapos de lo que queremos creer?
bjork_110413_1365680557_21_.jpg Björk

Quien se diera ayer un paseo por las redes sociales -no había que irse muy lejos, con tener un muro de Facebook bien nutrido de amigos y un par de centenares de cuentas en seguimiento en Twitter- inevitablemente tuvo que percatarse que había un debate en la ciberesfera. Sí, una simple charla de bar, un pasatiempo, pero debate al fin y al cabo al respecto de un estudio del profesor de Sociología de la Universidad de la Rioja Sergio Andrés Cabello, que a partir de una muestra de más de 600 alumnos concluye, entre otras cuestiones, que a más del 50% de los estudiantes universitarios no les suenan, o no conocen, nombres como Radiohead, Wilco, Björk o Depeche Mode. Más allá de los datos secundarios desprendidos del estudio, y de una serie de detalles que se han pasado por alto, el ciberdebate acabó derivando, en la mayoría de los casos, en reacciones de superioridad por parte de muchos perfiles que, conocedores de la existencia y de la discografía de estas bandas, sacaban la conclusión tajante de que hay mucha gente ahí fuera "que no se entera". Dicho en otras palabras: yo soy el listo, ellos son los tontos.

"Tan de espaldas
a la realidad vive
el fan de Estopa
que no conoce a
Radiohead como el
fan de Radiohead
que no conoce a
Juán Magán"

El estudio de Andrés Cabello, desde el respeto que merece todo profesor universitario, de todos modos, es francamente parcial, y poco significativo. Su muestra se circunscribe a la universidad de La Rioja, que por una simple cuestión de proporción no es el equivalente a toda España. Así que sería más apropiado extraer este titular: artistas supuestamente conocidos por la mayoría, como Radiohead o Wilco, no son especialmente conocidos en dicha universidad, donde sí hay un conocimiento mucho más amplio sobre Melendi y Juan Magán. También con el debido respeto a los jóvenes estudiantes de Logroño y alrededores, el resultado de la misma encuesta, y con la misma muestra de inviduos, realizada en la Universidad Complutense de Madrid o en la Universidad de Barcelona, habría arrojado datos distintos. Quizá no radicalmente opuestos, pero mucho más matizados. Hay que reparar también en un detalle interesante: de entre esos más de 600 alumnos, y a pesar de manifestar en su mayoría "interés" por la música, pocos tienen el interés real por informarse, ya sea leyendo publicaciones especializadas en papel o en internet, por no hablar ya de la compra de discos físicos (sólo un 1% lo hace). Por tanto, su acceso a la música se produce a partir de las pequeñas comunidades de amigos (cada vez más cerradas en internet, donde es difícil interactuar con desconocidos que pasan por allí, como podría ocurrir en un bar) o de los medios generalistas, en los que se hablan de ciertas cosas y se omiten otras. Precisamente las que sí trata la prensa especializada. Hay conclusiones, por lo tanto, que no deberían asombrar a nadie.
interes_110413_1365679816_23_.jpg
estopa_110413_1365681046_67_.jpg Estopa

Por tanto, los universitarios españoles (y en particular los de La Rioja) no es que sean más tontos por preferir a Estopa o Coldplay, simplemente es que no les interesa saber qué hay más allá. Aquí es cuando el que comparte otro código aprovecha la ocasión para arrogarse una inteligencia superior, y asistimos a un espectáculo muy habitual entre quienes se identifican con 'lo indie' -y esto no es algo nuevo, sino que es tan antiguo como cuando en los 80 había quien se diferenciaba del fan de Dire Straits por conocer a The Smiths, y el primero que descubrió a Nirvana en el instituto mientras el resto de la clase escuchaba a U2 u Hombres G-. Se trata de la superioridad moral: de esa jactancia, esa arrogancia que se otorga quien cree que su gusto es mejor que el del resto. Ciertamente, el ser humano tiende a la vanidad, y en una sociedad tan poblada y tan variada en cuanto a gustos, es importante marcar una diferencia. El origen de fenómenos como el dandismo está ahí, el simple concepto de 'snob' parte de la misma premisa, y en todas las áreas de consumo cultural hay un componente esnob que es inherente a la discusión sobre libros, películas y discos. Sin embargo, cuanto más exigente es el criterio, más probable es que aparezcan personas que, por el simple hecho de pertener a esa idea -antes lo llamábamos tribus-, crea estar en la posesión de la verdad absoluta. Más que utilizar la cultura como un medio de conocimiento personal y de enlace con el prójimo, se hace para levantar barreras elitistas.
juan-magan_110413_1365681030_42_.jpg Juan Magán

Es cierto que resulta triste que haya jóvenes de hoy que no sepan quién es Björk. Porque desconocer algo siempre empobrece al individuo y porque escuchar a Björk, sobre todo si su música acaba comunicándote sensaciones valiosas, es al fin y al cabo reconfortante y nos ayuda a ser mejores. Como dice el refrán, el saber no ocupa lugar. Pero todavía alguien nos tiene que decir por qué es lícito sentirse superior por escuchar a ciertos artistas, cuando ese orgullo lo que deja al descubierto es un gran desconocimiento en otros campos. Tan de espaldas a la realidad vive el fan de Estopa que no conoce a Radiohead como el fan de Radiohead que no conoce a Juan Magán: no es una cuestión de gusto estético, sino de curiosidad por saber qué es lo que existe ahí fuera y, como consecuencia de esto, tener los argumentos para elegir con criterio y, también, atacar con argumentos. El público indie, precisamente por esta superioridad moral que le hace creer ser el centro del universo, muchas veces no sabe de la existencia de otros mundos, no sólo el del mainstream más extendido y creativamente menos arriesgado, sino el de otras escenas de alto nivel intelectual. Imaginemos un estudio sociológico realizado con una muestra de 600 individuos encuestados al entrar por la puerta de un festival como Sónar o Primavera Sound. En esta encuesta se les preguntaría si conocen a artistas como Brad Mehldau, El Agujetas, Diana Damrau, Marisa Monte o John Adams. No estamos hablando de artistas de reggaeton o electro latino, ni tampoco de rumberos aficionados al hachís, sino del pianista jazz más talentoso de los últimos 20 años, de un genio asocial del flamenco, de la soprano más superdotada de lo que llevamos del siglo XX, de una artista referente de la última música brasileña y de uno de los más prestigiosos compositores de minimalismo académico. Probablemente nos llevaríamos sorpresas. Sorpresas del 80%.


"Reconocer que
no sabemos nada,
como Sócrates,
es el primer paso
hacia la verdadera
sabiduría y, por
tanto, a la verdadera
felicidad"

No debe sorprendernos ningún desconocimiento. Por desgracia, hay demasiadas cosas que desconocemos, muchas más de las que llegaremos a conocer a lo largo de una vida larga, plena y sin riesgo de enfermedades. Cada público es distinto y ninguno es superior, precisamente porque objetivamente no hay ninguna música mejor que otra: quien se obsesione con el jazz se estará perdiendo maravillas en el pop, y quien se encastille en el indie quizá nunca pueda disfrutar de grandes cosas que se hacen en la música electrónica de baile más underground o en la moderna composición académica. En definitiva, sabemos muy poco de lo que pasa porque el universo cultural es casi tan extenso como el universo galáctico. Nosotros somos átomos que viven en una pequeña piedra que da vueltas alrededor de una estrella pequeña en la punta de una galaxia insignificante. Como lo son muchos artistas que adoramos en un cosmos infinito de sonido. Reconocer que no sabemos nada, como Sócrates, es el primer paso hacia la verdadera sabiduría y, por tanto, a la verdadera felicidad.
La aspiración a conocer más debería ser una motivación personal. Existe un problema, sin embargo: los canales de comunicación en 2013, aunque nos permitan acceder a una mayor variedad de información, en la práctica limitan bastante los intereses de las personas. Salvando excepciones (que con el tiempo se acaban convirtiendo en enciclopedias con piernas), lo que antes era un gran río mainstream ahora se ha convertido en un cúmulo de pequeños afluentes cerrados. Hay consumidores que circulan todavía por el gran río -y que conocen a Melendi porque suena en Los 40 y ejerce de coach en La Voz-, pero tienen más influencias las personas en comunicación directa -la pequeña burbuja que se forma entre un consumidor musical y su círculo de amigos en las redes sociales- que los medios de comunicación tradicionales. Y eso, en definitiva, nos hace a todos peores.
No hay motivos para sacar pecho. Tan ciego es a la realidad el público mainstream como lo es el indie. Quizá uno no sea tan ciego y sea simplemente tuerto, pero la verdad es que esta superioridad moral está injustificada. A menos que, como ocurre muchas veces, sea fruto del instinto primario que nos exige afilar nuestro ego para no sentirnos tan solos, tan insignificantes, tan vacíos.