La Red Bull Music Academy ha anunciado una nueva y curiosa actividad en su Tour del 2011. Se trata de Revolutions In Sound, un evento que se celebrará en el London Eye (la famosa noria de la capital británica) y que acogerá 30 actuaciones de djs como Skream, Andrew Weatherall, Rob Da Bank o Goldie (una actuación en cada cápsula de la noria). Serán las cápsulas de la conocida noria las que acojan las actuaciones que se convertirán en improvisadas pistas de baile. La escasa capacidad total de la noria hace que las entradas para el evento sean muy limitadas y si quieres hacerte con una de ellas deberás darte prisa entrando aquí hoy mismo. El evento tendrá lugar el próximo 13 de octubre entre las 7 de la tarde y las 10 de la noche.
Fuente: http://www.clubbingspain.com/noticias/2011/un-festival-en-el-aire.html
miércoles, 12 de octubre de 2011
martes, 11 de octubre de 2011
Curiosas Fotos De La Noche Madrileña
Diversas fotos que tienen que ver con la noche madrileña y la musica electronica, algunas son fotos propias otras son cojidas de internet, como se pueden ver simbolos bastante peligrosos, alusiones directas a los reptilianos y un inquietante espejo en un festival donde se exhibieron los simbolos de la primera fotografia.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Extraños sonidos en Kiev 11-08-2011
Este video lo he descubierto en Facebook y es bastante inquietante si de verdad el sonido proviene del cielo, independientemente habría que preguntarse lógicamente cual es la fuente sonora y que motivos hay para esos sonidos y dependiendo de los motivos preguntarse si afecta de alguna manera a la salud o estado mental del que lo oye.
Los sonidos parece que se produjeron el 11-08-2011 buena fecha el 11 de algún mes para que algo ocurra aunque aparentemente no haya pasado nada, y se oyeron en la ciudad de Kiev.
Los sonidos parece que se produjeron el 11-08-2011 buena fecha el 11 de algún mes para que algo ocurra aunque aparentemente no haya pasado nada, y se oyeron en la ciudad de Kiev.
domingo, 2 de octubre de 2011
Joolz - The stand (Subtitulos en español)
Esta es una canción bastante peculiar del año 1987, se escucho bastante en discotecas y pubs de España fuera ya no tengo datos, y aunque no es propiamente música de baile ni mucho menos la recuerdo como tema de cierre en uno de los afters que había en Madrid allá por el año 1992 y la gente volviéndose loca con ella, como si fuera el pelotazo de techno del momento, no la habría puesto aquí de no haber visto la letra que tiene, la verdad es que va mucho con la canción y las melodías. Pero también me parece que va con la situación actual del mundo en la que parece que la gente empieza a despertar después de décadas de alergatamiento, disfrutarla que merece la pena y al que la conozca seguro que le hace sonreír el volver a escuchar esta canción y más en un block como este.
lunes, 26 de septiembre de 2011
La Historia Del Disco Vinilo
El vinilo es un material plástico y sólido, que se presenta en su forma original como un polvo de color blanco. Se fabrica mediante la polimerización del cloruro de vinilo, que, a su vez, es obtenido de la sal común y del petróleo.
La grabación del vinilo se inicia con el master ya creado, el corte del cobre es el primer paso para la producción del disco micro surco. Después de haber colocado el cobre en el torno, la señal sonora que proviene de nuestro mastering se convierte en movimientos que realiza la aguja o estilete grabador encima de la placa, creando así el microsurco. Una vez efectuado el corte se procede a verificar la calidad del surco y ya terminada la fase de mastering, la placa de cobre se convierte mediante un proceso de galvanizado en un estampador. La pasta de vinilo es prensada con la placa de cobre que se a creado como estampador, ya etiquetada con su galleta impresa le sigue la fase de pulido y finalizando con el proceso de enfundado. Así se graba el vinilo, ya lo tenemos listo para su utilización y comercialización. Pero el vinilo es también algo más. Se trata del material del que han sido hechos muchos sueños desde casi la era del fonógrafo. El ruido de fondo siempre era una especie de huevo frito, un crujido dando vueltas y vueltas en el tocadiscos a 45 ó 33 revoluciones por minuto. ¿Pero no había muerto el vinilo?
Si atendemos a la situación actual del mercado, entendido como las listas de ventas, da la impresión de que el vinilo hubiese desaparecido de la faz de la tierra para quedar relegado a las catacumbas que habitan los puristas del sonido analógico, que deambulan por tiendas especializadas de vinilos. Pero no ha desaparecido, sino que, encima, vive una segunda juventud, una especie de revival alimentado tanto por películas, como por la subterránea labor de sellos discográficos que aún editan sus vinilos en un mercado para DJ's que prefieren el vinilo al CD.
En un Time Out se publicaba un artículo sobre el renacimiento del vinilo y del mercado de singles y long plays. En él se incluía la llamada teoría Neil Young. El ilustre autor norteamericano piensa que, como el CD tiene un formato digital no es música como tal, sino sonido dispuesto en forma de códigos binarios, podemos advertir absolutamente todos los detalles de una canción la primera vez que la escuchamos. Y, como nada se esconde a la sensibilidad del oído, el cerebro no se siente impulsado a poner el CD por segunda vez. «En realidad, no estás escuchando música -añadía-, sino códigos y dígitos, tonos y frecuencias que recrean el sonido de la música». El vinilo, por el contrario, siempre depara sorpresas, puede que Neil Young sea un paranoico y esté un poco loco, pero eso no le quita parte de razón. Han pasado ya muchos años desde que la industria las grandes multinacionales como Sony no sólo publican discos, sino que crean y desarrollan equipos de alta fidelidad, lectores de CD, presentó al gran público la superioridad del compact respecto al vinilo en lo que se refiere a la calidad del sonido, nitidez o limpieza. Además -sonreían-, un compacto nunca se raya. Si obviamos lo ridículo de esta última afirmación (un CD rayado es muchísimo peor que un long play rebelde a la aguja), hay una forma de probar esto: ponemos un vinilo de 180 gramos, los más duros y resistentes, y un CD del mismo título. En una primera escucha, tenemos la impresión de que el CD suena mejor, tal es su brillantez y claridad; poco a poco, en segundas y terceras audiciones, las preferencias se igualan, pero, al final de la sesión, un vinilo produce una menor sensación de cansancio o saturación. El sonido orgánico de un acetato es más natural.
El vinilo es algo tan bonito, tan visual, que no se puede comparar estéticamente al CD. Las portadas de los discos en formato grande son mucho más atractivas e impactantes y, bueno los 'singles' de vinilo son el objeto más pop que nunca se haya inventado. Es un formato perfecto para la música y el tamaño ideal para el diseño. Y si tienes un buen plato (tocadiscos) y un buen equipo en casa, suenan de maravilla. Creo que el sonido es mejor, más cálido y dulce. Muchos serán quienes se pregunten cómo puede resultar mejor el sonido de un giradiscos que el de un reproductor de CD. Pero la razón es bastante simple, dado que lo más importante reside en la naturaleza del sonido, y sólo después, en la calidad del soporte. El sonido de un disco de vinilo es analógico desde la fuente hasta la salida; no experimenta cambios de onda decisivos en un buen equipo. La información sonora de un compact es, en cambio, digital. Al salir, se debe convertir nuevamente en analógica y, para ello, ha de reducir las curvas originarias de sonido a 0 y 1, con lo que se pierden matices. Quizás sea esa la razón por la que, el pasado año, Sony/Philips lanzó la idea del reproductor de CD Super Audio, con el reclamo de que el sonido poseería «la misma calidez del vinilo».
¿Para qué, entonces, crear el compacto? ¿Tendrá algo que ver con el capitalismo y la sociedad de consumo? Los vinilos ocupan demasiado espacio en la tienda de un centro comercial y, además, ofrecen una sensación de exclusividad que la industria no desea. El mercado potencial ha de ser lo más amplio posible y debe incluir a las personas a quienes la música no les interesa, pero la consumen como cualquier otro producto. La música electrónica ha sido fundamental, si la industria deja de fabricar platos, se muere el vinilo, pero si hay DJ's que pinchan vinilo, el asunto resulta interesante y se siguen vendiendo platos. En el futuro, es posible que el LP sea un capricho para 'fans', coleccionistas y amantes de la música, aunque pienso que seguirá vendiéndose e, incluso, crecerá un poco. Ahora existe un lector digital que lee vinilos, y eso es básico para que éstos sirvan de algo. Es como si te compras un cartucho antiguo de ocho pistas: ¿dónde lo pones, si apenas quedan reproductores?. Si comprar un clásico long play requiere cierto conocimiento e implicaciones musicales, el CD es puro populismo. En este sentido, un compacto es más un objeto que una obra de arte. No hay más que entrar en una tienda en la que aún conserven cierta sensibilidad y comparar la versión en vinilo con su correspondiente CD para darse cuenta de la diferencia: éste semeja una fotocopia cutre del primero y las reediciones parecen copias piratas. Quizás porque el CD no sea real, sino virtual, o porque ahora, con la tecnología del regrabado en los ordenadores, los soportes vírgenes y los escáners digitales, cualquiera puede hacerse uno en casa. Insisto: la comodidad y posibilidad de uso del compact disc no significa que sea el formato de mayor calidad.
No hace mucho un físico de profesión, era capaz de identificar la obra grabada en un disco de vinilo mediante la mera inspección visual de sus surcos. El buen señor aseguraba que, con sólo mirar un disco de música sinfónica de cualquier época posterior a Mozart, podía identificar el compositor y, algunas veces, hasta los intérpretes. El caso fue tomado muy en serio por el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones Paranormales, que, tras someterle a rigurosas pruebas, admitió que decía la verdad. El físico identificó correctamente dos versiones distintas de La Consagración de la Primavera de Stravinsky, así como el Bolero de Ravel, Los Planetas de Holst y la Sexta Sinfonía de Beethoven. Por muy asombrosa que nos parezca esta habilidad, la cuestión no viola ningún principio importante de la realidad física, ya que la información estaba presente en los surcos y lo sorprendente era sólo la manera de extraerla de ellos.
La grabación del vinilo se inicia con el master ya creado, el corte del cobre es el primer paso para la producción del disco micro surco. Después de haber colocado el cobre en el torno, la señal sonora que proviene de nuestro mastering se convierte en movimientos que realiza la aguja o estilete grabador encima de la placa, creando así el microsurco. Una vez efectuado el corte se procede a verificar la calidad del surco y ya terminada la fase de mastering, la placa de cobre se convierte mediante un proceso de galvanizado en un estampador. La pasta de vinilo es prensada con la placa de cobre que se a creado como estampador, ya etiquetada con su galleta impresa le sigue la fase de pulido y finalizando con el proceso de enfundado. Así se graba el vinilo, ya lo tenemos listo para su utilización y comercialización. Pero el vinilo es también algo más. Se trata del material del que han sido hechos muchos sueños desde casi la era del fonógrafo. El ruido de fondo siempre era una especie de huevo frito, un crujido dando vueltas y vueltas en el tocadiscos a 45 ó 33 revoluciones por minuto. ¿Pero no había muerto el vinilo?
Si atendemos a la situación actual del mercado, entendido como las listas de ventas, da la impresión de que el vinilo hubiese desaparecido de la faz de la tierra para quedar relegado a las catacumbas que habitan los puristas del sonido analógico, que deambulan por tiendas especializadas de vinilos. Pero no ha desaparecido, sino que, encima, vive una segunda juventud, una especie de revival alimentado tanto por películas, como por la subterránea labor de sellos discográficos que aún editan sus vinilos en un mercado para DJ's que prefieren el vinilo al CD.
En un Time Out se publicaba un artículo sobre el renacimiento del vinilo y del mercado de singles y long plays. En él se incluía la llamada teoría Neil Young. El ilustre autor norteamericano piensa que, como el CD tiene un formato digital no es música como tal, sino sonido dispuesto en forma de códigos binarios, podemos advertir absolutamente todos los detalles de una canción la primera vez que la escuchamos. Y, como nada se esconde a la sensibilidad del oído, el cerebro no se siente impulsado a poner el CD por segunda vez. «En realidad, no estás escuchando música -añadía-, sino códigos y dígitos, tonos y frecuencias que recrean el sonido de la música». El vinilo, por el contrario, siempre depara sorpresas, puede que Neil Young sea un paranoico y esté un poco loco, pero eso no le quita parte de razón. Han pasado ya muchos años desde que la industria las grandes multinacionales como Sony no sólo publican discos, sino que crean y desarrollan equipos de alta fidelidad, lectores de CD, presentó al gran público la superioridad del compact respecto al vinilo en lo que se refiere a la calidad del sonido, nitidez o limpieza. Además -sonreían-, un compacto nunca se raya. Si obviamos lo ridículo de esta última afirmación (un CD rayado es muchísimo peor que un long play rebelde a la aguja), hay una forma de probar esto: ponemos un vinilo de 180 gramos, los más duros y resistentes, y un CD del mismo título. En una primera escucha, tenemos la impresión de que el CD suena mejor, tal es su brillantez y claridad; poco a poco, en segundas y terceras audiciones, las preferencias se igualan, pero, al final de la sesión, un vinilo produce una menor sensación de cansancio o saturación. El sonido orgánico de un acetato es más natural.
El vinilo es algo tan bonito, tan visual, que no se puede comparar estéticamente al CD. Las portadas de los discos en formato grande son mucho más atractivas e impactantes y, bueno los 'singles' de vinilo son el objeto más pop que nunca se haya inventado. Es un formato perfecto para la música y el tamaño ideal para el diseño. Y si tienes un buen plato (tocadiscos) y un buen equipo en casa, suenan de maravilla. Creo que el sonido es mejor, más cálido y dulce. Muchos serán quienes se pregunten cómo puede resultar mejor el sonido de un giradiscos que el de un reproductor de CD. Pero la razón es bastante simple, dado que lo más importante reside en la naturaleza del sonido, y sólo después, en la calidad del soporte. El sonido de un disco de vinilo es analógico desde la fuente hasta la salida; no experimenta cambios de onda decisivos en un buen equipo. La información sonora de un compact es, en cambio, digital. Al salir, se debe convertir nuevamente en analógica y, para ello, ha de reducir las curvas originarias de sonido a 0 y 1, con lo que se pierden matices. Quizás sea esa la razón por la que, el pasado año, Sony/Philips lanzó la idea del reproductor de CD Super Audio, con el reclamo de que el sonido poseería «la misma calidez del vinilo».
¿Para qué, entonces, crear el compacto? ¿Tendrá algo que ver con el capitalismo y la sociedad de consumo? Los vinilos ocupan demasiado espacio en la tienda de un centro comercial y, además, ofrecen una sensación de exclusividad que la industria no desea. El mercado potencial ha de ser lo más amplio posible y debe incluir a las personas a quienes la música no les interesa, pero la consumen como cualquier otro producto. La música electrónica ha sido fundamental, si la industria deja de fabricar platos, se muere el vinilo, pero si hay DJ's que pinchan vinilo, el asunto resulta interesante y se siguen vendiendo platos. En el futuro, es posible que el LP sea un capricho para 'fans', coleccionistas y amantes de la música, aunque pienso que seguirá vendiéndose e, incluso, crecerá un poco. Ahora existe un lector digital que lee vinilos, y eso es básico para que éstos sirvan de algo. Es como si te compras un cartucho antiguo de ocho pistas: ¿dónde lo pones, si apenas quedan reproductores?. Si comprar un clásico long play requiere cierto conocimiento e implicaciones musicales, el CD es puro populismo. En este sentido, un compacto es más un objeto que una obra de arte. No hay más que entrar en una tienda en la que aún conserven cierta sensibilidad y comparar la versión en vinilo con su correspondiente CD para darse cuenta de la diferencia: éste semeja una fotocopia cutre del primero y las reediciones parecen copias piratas. Quizás porque el CD no sea real, sino virtual, o porque ahora, con la tecnología del regrabado en los ordenadores, los soportes vírgenes y los escáners digitales, cualquiera puede hacerse uno en casa. Insisto: la comodidad y posibilidad de uso del compact disc no significa que sea el formato de mayor calidad.
No hace mucho un físico de profesión, era capaz de identificar la obra grabada en un disco de vinilo mediante la mera inspección visual de sus surcos. El buen señor aseguraba que, con sólo mirar un disco de música sinfónica de cualquier época posterior a Mozart, podía identificar el compositor y, algunas veces, hasta los intérpretes. El caso fue tomado muy en serio por el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones Paranormales, que, tras someterle a rigurosas pruebas, admitió que decía la verdad. El físico identificó correctamente dos versiones distintas de La Consagración de la Primavera de Stravinsky, así como el Bolero de Ravel, Los Planetas de Holst y la Sexta Sinfonía de Beethoven. Por muy asombrosa que nos parezca esta habilidad, la cuestión no viola ningún principio importante de la realidad física, ya que la información estaba presente en los surcos y lo sorprendente era sólo la manera de extraerla de ellos.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Rihanna Masonica Video Con Pruebas
Pues otra de las chicas de moda en la musica parece estar al igual que Lady Gaga, Britney Spears, Madonna, Beyonce ect ect trabajando para los Masones no es ninguna novedad ya que el panorama musical esta cubierto por los mismos artisras con los mismos mensajes. Rihanna es la nueva chica del block.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
David Bowie - This Is Not America
Esta canción lleva conmigo desde que la escuche en los años 80, siendo un preadolescente ya me cautivo y años después me pude comprar el disco, un maxi en vinilo en el que viene la versión cantada y la otra cara instrumental también sin desperdicio para mi gusto desde entonces me ha acompañado en mis sesiones como dj en innumerables ocasiones pese a su lentitud, y es de esos temas que te toca el corazón.
Decir tambien que este tema era parte de la pelicula The Falcon and the Snowman.
Aquí os dejo el video original, otro con un montaje de imágenes políticas y la letra tanto en español como en ingles.
Montaje del video
Video original
Letra en Ingles
A little piece of you
The little peace in me
Will die
For this is not america
Blossom falls to bloom
This season
Promise not to stare
Too long
For this is not a miracle
There was a time
A storm that blew so pure
For this could be the biggest sky
And I could have
The faintest idea
Snowman melting
From the inside
Falcon spirals
To the ground
So bloody red
Tomorrows clouds
A little piece of you
The little piece in me
Will die
For this is not america
There was a time
A wind that blew so young
For this could be the biggest sky
And I could have the faintest idea
This could be the biggest sky
This could be a miracle
This could be etc
Letra en español
Un pedacito de ti
El poco de paz en mí
Va a morir
Por esto no es América
Flor se cae a florecer
En esta temporada
Promesa de no mirar
Demasiado tiempo
Porque esto no es un milagro
Hubo un tiempo en
Una tormenta que soplaba tan puro
Para este podría ser el mayor cielo
Y que podría haber
La menor idea
Muñeco de nieve de fusión
Desde el interior
Falcon espirales
A la tierra
Así rojo sangre
Mañana las nubes
Un pedacito de ti
El pequeño pedazo de mí
Va a morir
Por esto no es América
Hubo un tiempo en
Un viento que soplaba tan joven
Para este podría ser el mayor cielo
Y yo podría tener la menor idea
Este podría ser el más grande del cielo
Esto podría ser un milagro
Esto podría ser, etc
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